dijous, 16 de maig del 2013

CAPÍTULO 15♥.

CAPÍTULO 15~ LA HISTORIA REAL:
Se había pegado a la pared sin darse cuenta. Tenía el pelo delante de la cara, pero no se molestó en apartárselo. Los pasos cada vez eran más fuertes. Y cada vez más, y más y más...
La misteriosa persona llegó por fin al final de la escalera. Tenía el pelo negro, largo y grasiento. La cara era muy huesuda y sucia, con barba y bigote. La ropa que llevaba estaba rasgada y llena de polvo y barro, y parecía ser cinco tallas más grandes de la apropiada.
- Sirius Black...
- Veo que me conoces.
- Por desgracia.
- No digas eso, no sabes nada de mí.
- No necesito hacerte una encuesta para saber que eres un sucio asesino sin alma ni corazón.
- No es verdad.
- ¿Cómo? ¿Ah, no?
- Tienes que saber algo. Las cosas que sucedieron hace años no fueron cómo todos piensan. Hubo una persona, la verdadera culpable del asesinato de todos esos muggles, y de la deslealtad pasando información a Voldemort, que me inculpó de todos los cargos. Ahora todos piensan lo mismo, y he dejado que lo sigan pensando, es más fácil.
- Me da igual eso. ¿Porqué me has secuestrado? No me acuerdo de nada...
- No fué difícil. Sólo hize uso de un encantamiento aturdidor. Verás, necesito hablar con mi ahijado, pero cómo todos piensan que soy un asesino, no puedo moverme. Te he secuestrado porque sé que para mi ahijado eres importante, y sé que te vendrá a buscar, y así...
- Tu presa vendrá ella sola.
- Eres lista, Stevie. Muy lista. Cómo tu padre.
- ¿Conoces a mi padre?
- Claro. ¿No sabías que tu padre y mi mejor amigo, James, tenían una Connexión Amiciatum?
- Ah, sí. Es verdad.
- Pues es así. Tienes que saber que no soy un asesino. Soy un fujitivo, sí, pero no un asesino.
- Supongo que entenderás que me cuesta creerte...
- Lo entiendo, no te obligo, pero, - se acercó un poco a Stevie - si lo fuera, ya no estarías viva. Siempre he pensado que si quieres matar a alguien es mejor hacerlo en cuanto tienes la oportunidad, pues nunca sabes que va a pasar.
- Bueno es saberlo. - Respondió Stevie, con un alto tono de ironía en su voz y apretándose contra la pared para que Sirius no se acercara más.
- Ahora me tengo que ir. No te preocupes, Harry no tardará en venir y ya podrás irte. Sólo tienes que hacer ver que lo has pasado muy mal y que soy la persona más espantosa que jamás has visto.
- ¿Porqué quieres que diga eso?
- Me viene bien permanecer oculto, y cuanta más gente me tiene miedo, menos quieren buscarme, ¿lo entiendes?
- Sí, sí. Tranquilo, diré eso. - Stevie no sabía porqué exactamente estaba tratándole cómo si realmente no fuera un asesino, pero lo hacía. Para ella, todo eso era muy extraño.
Aún así, en esos momentos, sólo podía pensar en... George. En si sentiria cupable, en si estaría triste.., y en si vendría a buscarla: "Ven, George..." Pensaba, "Ven ya...".

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La intención de George era dormir un poco, ya que se había despertado muy temprano esa mañana.., pero no podía. Tenía a Stevie en la cabeza y no podía parar de pensar en lo horrible que era aquella situación, y lo mucho que le estaba torturando por dentro.
Se quedó en vela toda la noche, y aunque no se durmió, desconectó completamente del mundo real. Parecía embrujado, tumbado en la cama, con la mirada perdida en el techo... A las 13:00 del mediodía decidió bajar a la Sala Común, en busca de alguna idea, un poco de positividad... o algo de ayuda.
Pero fué una mala idea. En esos momentos, la Sala Común permanecía inundada de una fúnebre sensación de tristeza. Vió en una esquina a Fred, Lee, Marta, Hermione, Ron y Harry, que no parecía haber calmado su ira. Todos estaban llorando. Cogió aire y se acercó a ellos. Se sentó al lado de su gemelo, que parecía no haberle visto. Tenía la mirada perdida en el fuego que ardía delante suyo. Hermione si se dió cuenta de su presencia. 
- ¿Estás... bien? - La chica se percató al instante de la estupidez de esa pregunta. No se molestó cuando el pelirrojo no le dió respuesta. 
- Esque no lo entiendo. - Decía Harry con lágrimas por toda la cara. - ¿Porqué a ella? ¡Sí és a mi a quien quiere!
- No te castiges, Harry. - Le consolaba Hermione sollozando. - Es un criminal. Mata por matar, y cualquiera que se le ponga en el camino. 
- Pues no es justo. - Intervino Ron. Parecía muy enfadado. - Ella no le hizo nada. 
- Estar allí. - Contestó Fred. - Era suficiente. Solo estar allí... 
- La va a matar, ¿verdad? - La frase de George sobresaltó al resto. No sabían que contestar. 
- No la hará. - Dijo Harry con decisión. - No le dejaré. 
- Pero Harry... - Susurraba Hermione. - Hace más de 48 horas que la tiene... 
- Ya lo sé. 
- Y ni los dementores han podido atraparle... 
- También lo sé. Pero él me quiere a mí. Viene a por mí. Pues yo haré lo mismo. Iré a por él. Y no escapará de mí, porque me quiere encontrar. 
George se levantó y se fué. Estaba llorando mucho, y no quería que le vieran así. Harry hizo lo mismo. Stevie siguió a Harry. Este salió por el agujero de la pared, detrás del cuadro de La Señora Gorda, que era la entrada secreta. Fuera, unos hombres se apartaron para dejar paso a Harry.
- ¿Cómo va el cuadro? - Preguntó éste. Aunque, en realidad, no le importaba nada.  
- Ahora vamos a empezar a limpiarlo. No será fácil. La sangre no se va fácilmente.
Harry se fué rápidamente de allí, aún con una mirada de rabia en la cara. 

George se fué al baño y se lavó la cara. Se miró en el espejo; tenía la cara roja y los ojos azules inchados y brillantes. No parecía el mismo que días antes planeaba bromas con su gemelo. No parecía el mismo que pasaba de todo y al que no importaba nada. Ahora estaba derrumbado, y se comportaba cómo un niño pequeño. 
Los demás seguían en la sala. George entonces se hartó de esa situación. Él seguía siendo George Weasley, y tenía que actuar cómo tal. No se iba a dejar vencer así de fácil. Salió del baño corriendo y volvió de nuevo a la Sala Común. Todos se extrañaron de verlo tan cambiado en cuestión de segundos. 
- ¿Y bien? 
- Y bien... ¿qué? - Preguntó Hermione, mirándole extrañada. 
- ¿Qué vamos a hacer? ¿Quedarnos aquí sin hacer nada? 
- ¿Qué podemos hacer? ¡Ni siquiera sabemos dónde está! Y si ni siquiera an podido atraparlo los dementores, ¿cómo vamos a atraparlo nosotros? Ya lo dijo MacGonnagall ayer... Es imposible. - Replicó Lee. 
- No, no dijo imposible. Dijo improbable. Nada es imposible, sólo hay cosas que no son tan fáciles cómo queremos. Además, nosotros tenemos algo que no tienen los dementores... 
- ¿A sí? ¿El qué? - Preguntó Ron.
- Sí; a Harry Potter.
- ¿ESTÁS LOCO? No pretendrás darle a Harry, ¿verdad? -Preguntó Hermione. 
- ¡No, mujer! Tengo una idea mucho mejor...