diumenge, 24 de març del 2013

CAPÍTULO 10♥.


CAPÍTULO 10~ EL CHICO DEL RELOJ:
- ¿Quién... Quién eres? - Preguntó Stevie. Fuera de la habitación, permanecía de pie un alto chico de ojos almendrados, con un pelo rubio algo largo, del mismo tono que el de Stevie.
- Soy Brian. Briand Thoussead. - Contestó este, desde la puerta.
- ¿Thoussead? - A Stevie le sonó a nombre inventado.
- Sí. Un apellido extraño, lo sé. Mis padres són del extrangero.
- Y... ¿Qué haces aquí? - Stevie intentó usar el tono de voz menos borde posible. Ese chico parecía simpático.
- Ah, estaba buscando a alguien que me acompañara a la biblioteca.
- ¿No sabes ir?
- En realidad.., quería que me acompañaras tú. - El chico soltó una sonrisa. Stevie no pudo evitar hacerlo también. - ¿Lo harás? 
- Eh.., claro. - Se levantó de la cama y se hacercó a la puerta. Pasó por delante del chico y le miró a los ojos. A pesar de ser marrones, eran preciosos. Su abuela siempre le había dicho que unos ojos no eran bonitos por su color, si no que lo eran por lo que expresaban. Y esos ojos expresaban bondad.
Stevie bajó las escaleras seguida por Brian. La Sala Común estaba abarrotada. En un rincón estaban Hermione, Ron y Harry haciendo deberes de lo que parecía Adivinación. Hermione, sin embargo, parecía tener el triple de deberes que los otros dos.
Stevie y Brian atravesaron la Sala Común hablando como si fueran amigos de toda la vida, ante la mirada de los demás. Algunos comentarios llegaron a los oídos de Stevie:
- ¿Reindler? ¿Con Thousseand?
- Ella estaba con George Weasley, ¿no?
- ¿Qué estará haciendo con él?
En otro rincón se encontraban los gemelos Weasley, junto a Lee. Era evidente que ellos no estaban haciendo deberes. Los gemelos estaban de espaldas a la Sala Común, mientras Lee estaba enfrente de ellos, y vió a Stevie y a Brian pasar por delante de todos.
- Eh tíos, mirad... - Fred fué el primero en girarse. Miró a su hermano.
George se había quedado ruborizado.
- ¿Br-Brian? ¿Qué está haciendo él con Stevie? - Exclamó. Fred y Lee se encogieron de hombros. George volvió la mirada hacia el dúo que en esos momentos llegaba al agujero de la pared para salir de la sala. Stevie sonrió tontamente cuando Brian le abrió la puerta y la dejó pasar. George no tuvo la misma reacción.
- ¡Oh, por favor! - Dijo poniendo los ojos en blanco y volviéndo a dar la espalda a la Sala Común para hablar con Lee y Fred. - ¿Habéis visto que cursilada? ¡Sólo le faltaba hacerle una reverencia!
- Es un caballero. - Comentó Lee poniéndole énfasis a la frase.
- A las chicas les encantan. - Afirmó Fred.
- ¿Y? Por muy caballeroso que sea, sigue siendo un idiota.
- ¿A caso le conoces? - Dijo Lee aguantando una risa.
- Déjalo, Lee. Le ha robado la chica. Eso es suficiente. - Continuó Fred haciendo el mismo intento que Lee para no reírse.
- Iros a la mierda, anda. - Dijo George molesto y cruzando los brazos. - Además, el no me ha robado la chica. ¡Stevie y yo no estamos juntos! ¡Y no me gusta! Dejadme en paz.
George subió a la habitación corriendo. Por si fuera poco, debía entrenar junto a Stevie por órdenes de Dumbledore. A pesar de que no subieron a la habitación con él, Lee y Fred le entendían.
- ¿Crees que le da igual? - Preguntó Lee, mientras observaba como George desaparecía escaleras arriba.
- Es de mi hermano de quien estamos hablando. - Contestó George con una ligera sonrisa. - Por supuesto que no.

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Al llegar a la biblioteca ambos se pararon en la puerta a la vez.
- Muchas gracias por acompañarme.
- De nada. Eh.., tengo que irme. Nos vemos luego.
- Claro. Se empieza a hacer tarde. - Brian miró el reloj de muñeca que llevaba en la mano derecha. A Stevie le llamó la atención porque era un reloj muggle. Había visto ese mismo modelo a algunos vecinos suyos. - Adiós.
- Ah, sí. Adiós. - Y el chico entró por la puerta de la biblioteca, cerrándola tras de sí. Y Stevie volvió a la Sala Común, dando por terminado el primer encuentro con el chico del reloj.

divendres, 22 de març del 2013

CAPÍTULO 9♥.


CAPÍTULO 9~ CONEXIÓN CON POTTER: 
¿Qué le llamase abuelo? ¿Cómo iba a hacer eso? Parecía imposible que siendo él el director de la escuela en la que llevaba tres años estudiando, nunca hubieran hablado en privado. 
- Bien, Stevie. Tengo que hablarte sobre dos años atrás te dijo Hagrid. 
- ¿El que, exactamente? 
- Sobre Harry Potter. - Hagrid le contó que ella y Harry tenían una espécie de conexión, por eso les regaló las dos lechuzas gemelas, y por eso les hizo ir juntos al Callejón Diagón. 
- Ah, sí... ¿Qué pasa? 
- Verás, Stevie. - El rostro de Dumbledore expresó inquietud, como muestra de que no sabía muy bien como explicarle todo aquello a..., su nieta. - El padre de Harry y tu padre fueron grandes amigos cuando eran jóvenes. Entre ellos, desde el principió, se creó un vínculo que solo se crean entre algunos magos. Se llama Connexión Amiciatum. 
- ¿Connexión Amiciatum? - Stevie no pudo aguantar una pequeña risa. El nombre le resultó altamente gracioso y algo ridículo. 
- Sí. Es lo que llegaría a ser lo siguiente a la amistad más verdadera que pueda existir. No se controla. No se escoge. Simplemente pasa. Como cuando una persona se enamora. Solo que en este caso es solo amistad. Sin quererlo, se convierten en hermanos el uno para el otro. 
- ¿Cómo la amistad de Hermione, Ron y Harry? 
- La amistad que tienen ellos tres es una amistad muy fuerte, sin duda. Preparada para cualquier prueba que les depare. Pero no, no es así. Esa amistad se creó a base de tiempo y cuidado. En cambio, los magos están pre-destinados a tener una Conexión Amiciatum. Fué lo que le pasó a James y a tu padre, aunque no fueran mejores amigos, y no fueran todo el tiempo juntos, ese vínculo seguía estando ahí. Al tener ese vínculo entre ellos, vosotros, y eso es algo nuevo, parece ser que lo heredasteis. 
- ¿Quieres decir que Harry y yo tenemos la Conexión Amiciatum esta? 
- Exacto. 
- ¿Él lo sabe? 
- ¿Quién? ¿Harry? - Stevie asintió. - Sí, por supuesto. Hablé con él ayer por la tarde. Pobre.., tiene muchas cosas en la cabeza.
- Sí... - El tono de voz de Stevie bajó hasta convertirse en un susurro para sí misma. - No es el único...
- ¿Qué?
- No, nada, perdón.
- Bien. Te quería hablar de otra cosa también. Tengo entendido de que vas mucho con Fred y George Weasley, ¿me equivoco?
- Eh.., no. - Intentó ocultar su incomodidad con un tono algo más convincente. - No, no. Es cierto, són mis mejores amigos. - Stevie tenía algo de miedo por si su abuelo le preguntaba algo del "amor" que tenía, mejor dicho, que había tenido con uno de los gemelos pelirrojos.
- Está bien. Ellos, ya que tenéis confianza, te ayudarán a preparar los partidos. - Stevie halzó la vista.
- ¿Pa... Partidos? ¿De qué?
- ¿De qué? - Dumbledore rió. - De quiddich, por supuesto.
- ¿Quiddich?
- Sí. Tengo entendido que eres muy buena en el vuelo. Y tienes una perfecta escoba a tu disposición, ¿no es cierto?
- Bueno.., yo.., sólo he jugado una vez, y...
- Una escepcional vez, desde luego. No hay nada más que decir, empezaréis hoy mismo.
Dumbledore se levantó con una sonrisa y salió de la habitación dejando en sola a Stevie, cual seguía atónita. Su padre había sido un gran jugador de quiddich pero..., ¿qué le hacía pensar a Dumbledore qué ella también lo sería? Lo de tercer año fué suerte. Pura suerte. Estaba rabiosa, y solo quería dejar mal a Malfoy. Pero ahora debía hacerlo bien. Muy bien. Porque a parte, tenía de entrenadores a Fred y a George. George. La única persona con la que no quería hacer el ridículo.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por una puerta que se abría. Stevie se quedó aún más atónita.
- ¿Quién... Quién eres?

dissabte, 9 de març del 2013

CAPÍTULO 8♥.


CAPÍTULO 8~ ¿DUMBLEDORE O ABUELO?
Cuando la Ceremonia de Selección se dió por terminada, y con ella, comenzó el banquete que todos habían estado esperando. Stevie, sin embargo, tenía el estómago cerrado. No podía parar de pensar en que en cualquier momento podía suceder lo que había visto en la visión. Fred y George, sin embargo, no parecían tener ese malestar, y comían sin cuidado un gran trozo de jugosa carne. Ella y Ginny, la cual estaba sentada a su lado, observaban la escena con una mirada de asco en el rostro.
- Parecéis cerdos. - Dijo Ginny, y fué a sentarse con Harry, Hermione y Ron, ante la mirada de los gemelos, los cuales tenían la cara manchada de salsa. Se miraron entre ellos, se encogieron de hombros y siguieron comiendo. Fred se dió cuenta de que Stevie tenía el plato intacto.
- ¿Tú no comes?
- No como vosotros.
- Me refiero ahora.
- Ah.., no. No tengo hambre.
- ¿Y eso?
- Pues que no tengo hambre.
- Estás muy borde hoy, eh.
- Lo siento. Es que no me encuentro bien.
- ¿Aún te duele la tripa? - Preguntó George mientras Fred volvía a meterse en la boca un trozo de carne.
- Eh.., sí.
- ¿Quieres ir a las habitaciones?
- Sí, me gustaría mucho.
- ¿Te acompaño?
Silencio. Stevie le miró y sonrió.
- Sí, por favor. Gracias.
Ambos se levantaron, dejando a Fred comiendo junto a Lee, el cual lo hacía algo más limpiamente.

El camino fué silencioso. George observaba la pálida cara de Stevie, sin saber como ayudarla.
- ¿Estás mejor?
- No. - Y es que no lo estaba. A parte del malestar que tenía por culpa de Sirius Black, le había empezado a doler la tripa realmente. Y mucho.
Al llegar a la habitación de las chicas Stevie se sentó en la cama con la ayuda de George, y este, al soltarla dijo:
- Bueno.., será mejor que me vaya.
- ¡No! - Gritó Stevie, cogiéndole de la manga de la túnica. - Quédate, por favor. Hasta que lleguen los demás.
George la miró. Estaba aún más pálida, los ojos verdes le brillaban muchísimo y le estaban saliendo ojeras. Aún así estaba preciosa. No la podía dejar sola.
- De acuerdo. - Dijo sentándose a su lado. - Me quedaré.

Durante la próxima hora y media George estubo contándole chistes, haciendo hechizos graciosos como llenar la cama de Angelina Johnson con chocolate desecho o hacer que la ropa de las chicas bailara sola como si sus cuerpos estubieran dentro de las prendas. 
- Angelina me va a matar. - Decía Stevie entre risas. 
- Bueno, dile que he sido yo. - Decía con una sonrisa George mientras de su varita salía más y más chocolate.
En ese momento alguien llamó a la puerta. George echó la sábana por encima y se escondió la varita detrás de la espalda. 
- Eh, ¿Adelante? - Preguntó Stevie mirando a George con confusión. 
Se sorprendieron ambos mucho al ver que la persona que acababa de entrar en la habitación era... Dumbledore.
- Señor Weasley, ¿sería tan amable de dejarme solo con la señorita Reindler? Necesito hablar con ella de un tema altamente importante... Y confidencial.
- Eh, sí, desde luego. - George se despidió de Stevie y, aún algo alucinado, salió de la habitación y se dirigió a la suya.
- Me han dicho que te encontrabas mal, ¿no es así?
- Eh, sí... Sí, sí pero ya estoy bien.
Dumbledore dejó asomar una cálida sonrisa a través de su barba, y fué a sentarse a la cama de enfrente de la de Stevie. Es decir.., la de Angelina. Cuando Stevie se dió cuenta, gritó:
- ¡NO!
- ¿Qué pasa? - Dijo Dumbledore, quedándose quieto. Stevie se quedó callada. Pensó rápido y dijo:
- Mejor siéntese conmigo, profesor Dumbledore.
Dumbledore rió de nuevo.
- Por favor... - Dijo, sentándose a su lado. - Háblame de tú a tú, Stevie. Y por favor... - La cogió de la mano tiernamente. - Llámame 'abuelo'.