dilluns, 9 de desembre del 2013

CAPÍTULO 16♥.

- George, no estamos para bromas. - Dijo Marta. La posibilidad de haber perdido a su mejor amiga la abrumaba.

- No es una broma. - Continuó George, esperanzado.- Sólo hay que hacer que Harry vaya a buscar a Stevie... Pero con nosotros. Cuando ese sucio asesino intente atraparlo, le atraparemos a él. Le obligaremos a decirnos dónde está Stevie.

Todos se quedaron en silencio.

- Pero George, ni siquiera los dementores han conseguido burlarle, ¿qué te hace pensar que nosotros sí? - volvió a rechistar Hermione. 

- ¿Prefieres resignarte a pensar que está muerta?

Las palabras de George les cesaron las dudas a todos. Se miraron entre ellos, y no reaccionaron hasta que Fred se levantó de la silla y se puso al lado de su gemelo.

- Yo voy contigo. - Dijo.- Ron, ¿desde cuando un Weasley se da por vencido?

Ron, vacilante, también se levantó, seguido de Marta y Lee. Todos miraron a Hermione, que no parecía muy segura. 

- Vamos, Hermione. -Dijo Marta, tendiéndole la mano.- No podemos hacer nada sin tí.

A pesar de contradecir sus propias creéncias, Hermione al fin cedió. Ya está. Todos estaban metidos en aquello. Y todos tenían que participar en el plan.


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"No puedo creer que nadie haya venido a buscarme" pensaba Stevie, aún abrazándose a sí misma, en un rincón de la habitación. Sirius volvió a subir, ésta vez con una manta sucia y rota, y un plato con un puñado de arróz, acompañado de un vaso de agua.

Stevie miró los objetos y se dirigió a Sirius, que se estaba sentando delante suyo.

- Hotel cinco estrellas. - Dijo con sarcásmo. - Sirius soltó una carcajada.

- Tampoco estoy orgulloso de mi manera de vivir, pero no tengo ni una moneda, e ir al pueblo a robar es demasiado peligroso.

Stevie asintió con la cabeza; comprendía lo mal que lo estaba pasando Sirius, y el hecho de que le cediera un poquito de su poca comida, hacía que Stevie confiara aún más en él.

- Sirius... 

- ¿Qué?

- Harry no tiene ni idea de dónde estamos. Tienes que dejarle alguna pista que le dé una idea de dónde podemos estar, o le llevará siglos llegar. Y ninguno de los dos quiere eso. - Sirius frunció el cejo, con un aire simpático en el rostro.

- ¿Tan horrible es estar conmigo? 

Stevie miró a su alrededor. Las ventanas rotas, el suelo quebrado, las paredes agrietadas... 

- Lo horrible no es estar contigo, lo horrible es estar contigo AQUÍ. 

- No te preocupes, Harry es listo, sabrá buscar correctamente y llegar aquí.

- Que por cierto, ¿dónde es "aquí"? Aún no sé ni dónde estamos.

Sirius miró por la ventana con una ligera sonrisa, y luego se volvió hacia Stevie.

- Me sorprende que no lo sepas siendo amiga de Hermione. Tengo entendido que es una gran fan de este lugar. Varias veces la he visto queriéndo acercarse. 

Stevie se quedó pensativa unos instantes, pero luego su expresión facial cambió a una de comprensión. 

- La Casa de los Gritos. 

Sirius sonrió, haciéndole entender que había acertado. A pesar de que Sirius no era cómo ella esperaba, quería salir de ahí cuanto antes. El echo de estar en la casa más embrujada de todo el país no le hacía mucha gracia.


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- Está bien, ¿cual es el plan? - Dijo Lee. La Sala Común estaba vacía, todos se habían ido a cenar. 

- Para empezar, saber dónde están. - Dijo Harry. Le habían explicado el plan, y le parecía brillante. Tenía demasiadas ganas de ir a ver a ese Sirius Black, y hacerle pagar por todo lo que le había echo. A él, y a todas las personas que quería.

- Vale a ver, si fuerais un asesino, ¿dónde os esconderíais? - Preguntó Lee.

Todos se quedaron pensando. 

- Dentro de la escuela no, por supuesto. - Puntualizó Marta.

- Algún lugar lo suficientemente cerca, y a la vez lo suficientemente lejos de Hogwarts. Y dónde los estudiantes no queramos ir. - Añadió Ron. 

A Hermione le brillaron los ojos.

- ¡Eso es! - Todos se sobresaltaron con su grito. - ¿Qué es lo que más mantiene alejados a los niños?

- ¿Los deberes? - Probó Ron. La mirada de Hermione le invitó a callar.

- ¡El miedo! - Dijo Marta.

- ¡Exacto! ¿Y cuál es el lugar lejos pero a la vez cerca de Hogwarts que más miedo da? 

Todos intentaban adivinarlo.

- Joder, Hermione. No tenemos tiempo para adivinanzas, ¡dilo ya! - Replicó George.

- ¿No es obvio? - Dijo sonriéndo Harry, antes de que Hermione saltara a defenderse. Ya lo había entendido. Y mirando por la ventana, ante la espectación de los demás, dijo:

- Ya sé dónde tenemos que ir. - Se giró de nuevo hacia ellos. - La Casa de los Gritos.