dimecres, 30 de gener del 2013

CAPÍTULO 2♥.


CAPÍTULO 2~ DE NUEVO A LA MADRIGUERA: 
El resto del verano a Stevie se le pasó muy largo, como siempre. Durante las primeras semanas Stevie acabó todos los deveres que les habían puesto, y eso que eran muchísimos. Pero por fin llegó el día. 
Tres días antes del 1 de septiembre, llegó el momento de irse a La Madriguera, la casa de la família Weasley. En ella vivían Ginny, la más pequeña, que comenzaba segundo año en Hogwarts, Ron, que comenzaba el tercero, Percy, del cual ese era su último año, y Fred y George Weasley, que empezaban, como ella, quinto curso. Stevie, aunque se negaba a reconocerlo, estaba perdidamente enamorada de George. Pero se lo encontró besándose con una chica en tercer año, antes de hacer un mes que salían juntos. Desde entonces son amigos, y Stevie está convencida de que George se ha olvidado de ella, y ella de él. Pero no era así. Y se negaba a admitirlo. 
- ¡Stevie! ¿Estás ya? - Su abuela, Paola, la llamaba desde el piso de abajo. 
- ¡Sí, sí! ¡Ya bajo! - Gritaba Stevie mientras se colgaba una mochila en la espalda y cogía su baúl, que parecía a punto de estallar. 
Cuando bajó su abuela ya estaba fuera con el coche. Stevie cerró con llave, guardó su baúl en el maletero y con mil mariposas en su estómago se sentó dentro del coche, mientras este arrancaba y se encaminaba... Hacia La Madrigera. 

--

George no había podido dormir más de tres horas esa noche. Se despertó muy temprano y se duchó, se peinó, se arregló y recogió la habitación. Cuando Fred abrió los ojos y lo vió allí, sentado en la silla, mirando el reloj, ya vestido y duchado, se le dibujó una sonrisa un poco malévola en la cara. Cuando levantó la cabeza y vió que había ordenado la habitación, cosa que no hacía desde la última vez que Stevie vino a La Madriguera, no pudo aguantar una sobresaltadora carcajada. George, que aún no se había dado cuenta de que su gemelo estaba despierto, se asustó y dejó de mirar el reloj (por primera vez desde los últimos veinte minutos), para mirarlo a él. 
- ¿De qué se supone que te ríes? - A Fred le costó varios minutos relajar la carcajada lo suficiente como para poder contestar. 
- No se nota ni nada que viene Stevie, ¿eh? - Apenas acabó la frase ya volvió a reír fuertemente. George miró a su gemelo con desaprovación. ¿Tanto se notaba? Si solo se había duchado... 
- No exageres. Solo me he duchado. 
Fred siguió riendo pero fué disminuyendo. Se sentó en la cama y cambió su expresión a seria. 
- ¿Porque no vuelves a intentar salir con ella? - George se giró. 
- ¿Estás loco? Nunca me perdonará lo que le hice. 
- ¡Oh, por favor! ¡Han pasado dos años! ¡DOS AÑOS! Además no te has esforzado en contarle la verdad.
- Que no, ¿qué? La última vez que intenté hablar con ella casi la pierdo como amiga también. Ahora que las cosas están bien... Ni de lejos me arriesgo. 
Fred suspiró. Sabía que su gemelo tenía razón, pero también sabía que Stevie seguía enamorada de George. ¡Se veía de lejos! Pero su gemelo era igual de cabezota que él. Su madre rompió el espeso silencio que se había formado. 
- ¡Gemelos, a desayunar! 
Ambos bajaron. La imagen era muy graciosa, puesto que eran los dos iguales, pero uno en pijama y despeinado, y el otro recién duchado y arreglado. Para los Weasley, teniendo en cuenta que día era, no les fué difícil saber cual de los dos gemelos era el que iba arreglado. 
- ¿No crees que has exagerado? - Preguntó Ginny, intentando aguantar la risa. 
- ¿Cómo? - Preguntó como respuesta George. 
- Són las nueve. Stevie no llegará hasta las doce, y ya te has arreglado.
Ron no pudo aguantar más. Era realmente extraño ver a su hermano comportándose de esa manera. Estalló en una carcajada que contagió a todos, hasta a Molly. George la fulminó con la mirada. Esta intentó suprimir la risa y los mandó callar: 
- Vamos, vamos. Ya está bien. 
¿Porqué exageraban tanto? ¡Solo se ha duchado! El pelo lo llevaba como siempre... Aunque, sí, se había puesto su mejor ropa y se había puesto perfume pero... Tampoco era para tanto, ¿no? Su família se había vuelto paranoica. Eso sí, la espera, realmente, se le hizo eterna. 

--

Por fin llegaron. Era más o menos la hora de comer. Llamaron a la puerta. Los gemelos y Percy estaban arriba, y el resto de los Weasley abajo. A pesar de eso, George llegó el primero a la puerta... Pero no la pudo abrir. Se quedó congelado, como la primera vez que vió a Stevie. Fred llegó con los otros, y se quedaron esperando a que George abriera la puerta. Pero volvieron a picar y George seguía sin abrirla. Fred puso los ojos en blanco y tiró para atrás a George, dejando paso a su madre para que abriera de una vez la puerta. Antes de abrirla del todo, abuela Paola entró rápida y nerviosamente, dió dos besos a todos, y en tres segundos volvía a estar arrancando el coche, mientras gritaba: 
- ¡Llego muy tarde! ¡Gracias por todo otra vez, Molly! 
Cuando el coche ya estaba muy lejos, Molly reaccionó y dijo: 
- Eh... Esto... Sí, adiós. 
Pobre Paola. Siempre le pasaba lo mismo, cada año llegaba tarde. Molly sonrió. Pero... ¿Y Stevie? 
Los Weasley salieron al jardín, y entonces la vieron. 
Una chica bajita luchaba con todas sus fuerzas para levantar sobre sus hombros una jaula de lechuza, mientras arrastraba un baúl enorme y cargaba con una mochila en el brazo. Cada vez que conseguía colocarse una de las tres cosas bien, las otras dos se le caían.
Levantó la vista y allí los vió. Los siete Weasley la miraban, sonrientes. Ella, dejó caer torpemente todo lo que llevaba encima (la jaula de Grynwitch con más cuidado) y fué a saludarlos a todos. 
Dió dos besos a Molly y a Arthur, y luego a Percy y a Ron. Estos, fueron a recoger el baúl y la jaula y los llevaron a la habitación donde, desde hacía tres años, Stevie pasaba allí  los tres primeros días antes del comienzo del curso. 
Molly y Arthur entraron para preparar la comida y fuera se quedaron los gemelos y ella. Stevie se lanzó a los brazos de ambos y los apretó muy fuerte. 
- Como nos abrazes más cariñosamente, - dijo Fred con voz ahogada. - no llegaremos al 1 de septiembre. 
Stevie los soltó. Miró a George. Él sí quería que el abrazo continuara. Los tres subieron a la habitación de Stevie, pero Molly llamó a Fred para que ayudara a poner la mesa. Este pilló la indirecta y enseguida bajó. Se quedaron los dos solos. Stevie, sin saber porqué, le volvió a abrazar. Fuerte, pero sin ahogarlo. Y en un susurro casi inaudible, dijo: 
- Gracias por la carta. 
Él tardó un poco en contestar. Sabía que si contestaba se acabaría el abrazo. Pero tenía que hacerlo tarde o temprano, así que, alargando las sílabas, en un susurro aún más inaudible que el de Stevie, simplemente dijo: 
- De nada. 












































dilluns, 28 de gener del 2013

CAPÍTULO 1♥.


CAPÍTULO 1~ ¡FELIZ 15 CUMPLEAÑOS! 
El segundo año en Hogwarts para Stevie no fué absolutamente nada especial. Es más, lo pasó un poco mal. George y ella no adelantaron nada. Para desgracia de Stevie, parecía que a George ya no le gustara. Y eso le dolía. Mucho. 
Volvió a haber un lio tremendo con Harry y Voldemort. Pero nadie le llamaba Voldemort. El miedo que tenían hacia El Señor Tenembroso causaba que tubieran pánico incluso de nombrar su nombre. Todos le llamaban El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, o Quién-Tú-Sabes. Resultaba extraño llamarle así. El caso és que había un basilisco encerrado en una cámara secreta del castillo. Un basilisco és un animal, parecido a una serpiente gigante, que te mata si te mira a los ojos. Varios alumnos lo habían visto, pero, al no mirarle fijamente a los ojos, solo se quedaron petrificados... Uno de ellos fué Hermione. El 'recuerdo' de Voldemort, encerrado en un diario, secuestró en la Cámara de los Secretos a Ginny, la hermana pequeña de George, y Harry la rescató. En realidad Stevie no sabía demasiado bien lo que sucedió, pero más o menos fué así. Durante el tiempo en el que Ginny estubo secuestrada, Stevie fué un gran apoyo para George. Y obviamente para Fred, Ron y Percy. 
A pesar de eso, todo el resto del año fué muy normal entre George y Stevie. Pero ahora ambos empezaban quinto curso. Y Stevie notaba dentro de ella, que este año sería diferente. Y en realidad, no se equivocaba. 

--

Stevie se levantó vagamente. Una voz la llamó; Su abuela. 
- ¡STEVIE! - Gritó. 
- ¡Ya bajo! 
Se puso las zapatillas, se estiró la camiseta y se apartó el pelo de la cara. Abrió la puerta y bajó las escaleras a saltirones. Su abuela la esperaba abajo con la mesa llena de galletas, chocolate, tortitas... 
En una esquina de la mesa había una grande montaña de cartas y paquetes. Su abuela tenía una sonrisa en la cara. 
- ¡Felicidades! - Gritó esta con los brazos abiertos. 
Stevie la abrazó con fuerzas y volvió a contemplar el montoncito de cartas que había en la mesa. 
- ¿Qué són? 
- ¿Qué van a ser? ¡Són tus felicitaciones! Hay de mucha gente... Voy a calentar la leche, mientras ábrelas. 
Su abuela le pasó la mano por la cabeza y Stevie le dedicó una sonrisa. Cuando Paola se encerró en la cocina, Stevie cogió vacilante las cartas y abrió la primera. Venía con un pequeño paquete; Era de Hermione.
Querida Stevie, 
¡Felicidades! Disfruta mucho de tus quince años. 
Falta poco ya para vernos, ¿eh? ¡Te echo de menos! 
Este año en Hogwarts yo también podré ir a Hogsmade, 
me hace mucha ilusión. El regalo que te he echo 
me ha costado mucho de encontrar, ¡espero 
que te guste!  En el paquete incluyo una 
nota en la que te cuento como se usa. 
Nos vemos pronto, 
Hermione. 

Stevie sonrió y cogió el pequeño paquete y lo abrió. Era una pulsera. Parecía de plástico, pero tenía un tacto suave... Era brillante. Se la colocó y, mágicamente, la pulsera se encogió hasta adaptarse perfectamente a su muñeca. Era muy cómoda, parecía que no llevara nada. Stevie miró la nota que venía en el paquete:

És una pulsera de emociones, canvia de color según
el estado de emoción de la persona que lo lleva.
Rojo: Enamorado.
Azul: Feliz.
Verde: Enfadado.
Amarillo: Triste.
¡Espero que le saques utilidad!
Hermione.

En esos momentos, a Stevie no se le ocurrió que utilidad podía sacarle a la pulsera, pero aún así, agradecía el detalle, y le gustaba bastante.
Agarró la siguiente carta, que parecía de Ron. Era extraño porque Ron y ella tampoco eran demasiado amigos. És decir, sí que lo eran, pero no hablaban tanto como Stevie lo hacía con Harry y Hermione. La carta decía:

Querida Stevie,
Ví en mi calendario mágico que hoy era tu cumpleaños,
y me parecía bien hacerte un regalo.
¡Felicidades! Fred me ha dicho que cumples 15.
Ellos los cumplieron en Julio y están más insoportables
que nunca, espero que tú no te vuelvas como ellos, y
sigas igual de simpática que el año pasado.
Siento la cutréz de mi regalo, pero andamos algo
mal de dinero. Espero que pases un buen día.
Nos vemos pronto,
Ron.

Stevie sonrió de nuevo y cogió el paquete de Ron. Era algo más grande que él de Hermione, pero no mucho. Lo abrió y se encontró con un cadena de plata, muy fina. En ella había un colgante... Era un conejo, también de plata. Era realmente bonito, y no le parecía nada cutre. Leyó medio en voz alta la nota que había pegada.

És un amuleto. Percy dice que no funciona,
pero aún así me pareció que te gustaría.
La tienda era realmente curiosa. Le decías
al hombre a que persona se lo querías
regalar y él te daba el colgante que, en
teoría, mejor le iba. Me dió este para tí.
Espero que te guste.
Ron.

Stevie se puso el collar, y este, igual que la pulsera, se le ajustó perfectamente al cuello. No lo notaba. Realmente era como si no llevara nada en el cuello. Cogió la siguiente carta; Harry. ¡Oh, Madre Mía! ¡Se le había olvidado! ¡También era el cumpleaños de Harry! Sin abrir la carta subió corriendo las escaleras y cogió el regalo que tenía preparado para él, junto con la cara que había escribido dos días antes. Le dió la carta con el paquete a Grynwitch y este emprendió el vuelo de inmediato. ¡Uf, menos mal! Stevie le había comprado a Harry una cera para encerar la escoba, y que vaya más ligera por el aire. La mejor cera para escobas del mercado.
Su abuela había vuelto, pero se volvió a ir para hacer huevos revueltos. No hacía falta ser un linze para darse cuenta de que Paola le estaba dejando intimidad a Stevie para leer las cartas. Esta agarró de nuevo la carta de Harry y la abrió.

¡Felicidades, Stevie!
Los Dursley no me dejan escribir cartas,
así que no sé si podré lograr que te llegue,
pero lo intentaré. Como tampoco me
dejan salir a comprar, y mucho menos al
Callejón Diagón, no he podido comprarte
nada. Así que te doy el dinero para que te
compres tú lo que quieras. Realmente lo lamento.
Con cariño,
Harry.

Stevie abrió el paquetito de Harry y en el habían 10 galeones. Era mucho para ella, y se lo agradecía muchísimo.
La siguiente carta era de Marta.

¡Vieja, Stevie!
¡Ya tienes 15! Que mayor...
Mi regalo sé que te va a gustar,
porque te conozco.
No tengo mucho tiempo, así
que ya te felicitaré mejor cuando te vea
en Hogwarts.
Muchos abrazos,
Marta.

Esa carta era muy típica de Marta. Si ni hubiera estado firmada, hubiera sabido que era de ella. Su paquete contenía unos preciosos vaqueros oscuros desgastados. Marta sabía que le encantan. Stevie dejó los vaqueros cuidadosamente en la silla. Quedaban dos cartas, prro solo una llevaba paquete. Abrió primero esa; Los gemelos.

Querida Stevie,
Te mandamos una carta los dos juntos
porque el regalo és de parte de los dos,
y no tenemos dinero para pagar dos regalos.
Sabemso que Ron te ha dicho que
estamos insoportables, pero no és verdad.
Seguimos igual de adorables que siempre.
Esperamos que te guste el regalo.
Con buenas intenciones,
Fred y George.

El paquete era bastante grande, y Stevie pensó que se habían necesitado todas las lechuzas de los Weasley para lograr traerlo. Se sintió bien. Lo abrió con cuidado. Era un kit completo de Sortilegios Weasley, los productos de bromas que creaban ellos dos. Tenía de todo; Bombas fétidas, piedras de la oscuridad, chicles de pegamento... De todo. Pegada había otra nota que hizo reír a Stevie: 

No lo uses con nosotros, eh. 

Lo dejó a un lado y abrió la última carta. Se quedó congelada: George.

Querida Stevie,
Fred no sabe que te envío esta carta,
así que cuando nos veamos no la nombres,
por favor. Se reiría de mí. Yo también lo haría.
Solo quería felicitarte por mi cuenta y decirte
que te echo bastante de menos. No he podido
comprarte un regalo por mi cuenta, pero fuí
yo quien escogió los Sortilegios que metimos
en el kit. Espero verte pronto.
Un beso,
George.

Stevie se releyó la carta varias veces, sin dejar de sonreír. La estrechó fuerte contra el pecho, y entonces vió que quedaba otra carta. Otra carta que ella no había visto, y posiblemente era la más importante. La cogió y la abrió: Sus padres.

Querida hija,
Sentimos no estar contigo en estos momentos,
pero tenemos buenas noticias. Durante este año,
¡volveremos una temporada a casa! Tenemos que
ir a hacer una conferencia a Hogwarts. ¡Por fin
te veremos! Tenemos infinitas ganas.
Nuestro regalo esperamos que te haga más corta
la espera.
Te queremos,
Papá y mamá.

Stevie no se lo podía creer. ¡Vendrían! ¡Los vería! ¡Después de tanto tiempo...! A Stevie le entraron ganas de llorar, pero se retuvo; no era el momento. Paola entró de nuevo con muchísimos huevos revueltos en un plato. Ella sonrió; Lo sabía. Stevie se lanzó a sus brazos y la abrazó con fuerzas.
Realmente, ese año sería el mejor de su vida.
















































¡SEGUNDO LIBRO!

Bueno, pues empezamos con mi versión de 'Harry Potter y el Prisionero de Azkaban'. Hos recuerdo a todos que no he echo ninguna versión de 'Harry Potter y la Cámara Secreta'. Espero que el nuevo libro hos guste mucho.
Besos,
MW. 

diumenge, 27 de gener del 2013

¡FIN DEL PRIMER LIBRO!

Bueno quería dar las gracias a mis queridas Potterheads que siempre están ahí cuando subo un capítulo, siempre animándome para que siga escribiendo, y si no fuera por ellas nunca hubiera acabado este libro. También quería decir que nunca pensé que tanta gente leería mi historia, y es algo increíble para mí, de verdad. Muchas gracias. No voy a ponerme cursi ahora, pero sí decir que realmente hos lo agradezco.
Otra cosa que quiero decir es que no habrá 'Harry Potter y la Cámara de los Secretos' porque pienso que se parecería demasiado a este. Voy a pasar directamente a mi versión de 'Harry Potter y el Prisionero de Azkaban' ya que és cuando ya són más mayores. Eso sí, haré un pequeño resumen de como és el segundo año en Hogwarts para Stevie en el principio del nuevo libro, pero ya veréis que no ocurre nada 'fantástico'.
Muchas gracias y espero que sigáis conmigo durante todos los libros.
SOIS AMOR.
MW. 

CAPÍTULO 15♥.


CAPÍTULO 15~ EL ADIÓS: 
Había llegado el día. Todos se fueron sentando dentro de los compartimentos del Expreso de Hogwarts. Iban igual que al principio de curso, solo que esta vez también iba con ellos Marta. Esta intenaba quitarse de encima a Lee mientras los gemelos y Stevie hablaban. A pesar de todo lo que pasó meses atrás, George y Stevie eran buenos amigos. 
- Se va ha hacer muy largo el verano. - Dijo Marta. 
- Desde luego. Y más aún sin poder usar magia. 
- Tenemos un mogollón de deveres... - Se quejó George. 
- Yo los haré todos en cuanto llege a casa. - Dijo Marta. - No quiero agobiarme. 
- Pues yo no sé cuando los haré. - Añadió Stevie. 
En ese momento se abrió la puerta y entró Draco. Tenía toda la pinta de venir a molestar. Y así era. 
- Hola, gemelos. ¿Hos habéis despedido ya de Hogwarts? Seguro que vuestros padres no tienen dinero para un año más. 
Stevie se estaba cansando de aquel rubito de ojos grises. Ni siquiera se levantó. Solo le miró fijamente y le dijo: 
- Como nos vuelvas a hablar te olvidas de tu cara. 
Esa frase y el tono con el que Stevie lo dijo heló la sangre hasta de George. Draco se fué con algo de miedo del compartimento y los gemelos, Marta y Lee aplaudieron a Stevie. 
- ¡Muy bien, Stevie! ¡Una frase tan pobre, y casi se moja encima!
- Ya sabéis, ¡menos és más! - Contestó ella. Los demás la miraron extrañados. Ella lo aclaró. - És un dicho muggle. 
Todos soltaron un <<Ah>> como sí ya lo supieran pero no se ubieran acordado y siguieron alagando a Stevie. 

Cuando llegaron a la estación, a Stevie se le hizo un nudo en el estómago. Era la hora del adiós. Todos bajaron del tren. 
Fuera estaban estaban esperando los Weasley y la abuela de Stevie. Cuando Stevie iba a salir del compartimento, George la agarró del brazo. Solo quedaban ellos. Se acercó a ella. Mucho. No quería que la besara. Ahora no. No podría soportarlo. Pero no la besó como ella imaginaba. Su boca se desvió hacia su oreja y en un susurro dijo: 
- Te echaré de menos. 
Se separó de ella y salió del compartimento a toda prisa, pero pudo oír a Stevie que con un hilo de voz decía: 
- Yo también.
Unos segundos después de George, Stevie también salió del compartimento. Deseó no haberlo echo hasta unos segundos más tarde. Se empotró contra Rocío. Esta no la vió. Se dedicó a decir: 
- ¡Eh! ¡Ten cuidado! - Entonces se giró y le dedicó una sonrisa a Stevie. - Oh, si és la pierde-novios.
- Oh, - contestó ella, cruzando los brazos. - sí és la roba-novios. 
- Qué pena que tu y George hayáis acabado tan mal, ¿no? 
- Sigue hablando y acabarás mal tú. Y George y yo estamos muy bien. Somos... Amigos. 
Rocío estalló en una carcajada y salió del tren con Andrea y Núria. A Stevie no le importó. En realidad, estaba feliz. Había echo verdaderos amigos allí, y a pesar de lo que pasó con George, nadie le estropearía eso.
Así que con una sonrisa, bajó del tren.

Fuera del tren, Stevie se encontró con abuela Paola y la abrazó. Esta le preguntó: 
- ¿Qué tal? ¿Un buen año? 
Stevie vió que Hermione y Marta la saludaban con la mano. Unos metros más a la derecha los gemelos Weasley, Ron y Ginny hacían lo mismo. Y a la izquierda, lo hacía Harry. Ella sonrió. 
- Sí. - Contestó. - Un buen año. 

FIN DEL PRIMER LIBRO. 

NOTA: 
Este capítulo és mucho más corto ya que solo és el tramo del tren.

CAPÍTULO 14♥.


CAPÍTULO 14~ O MÍO O DE NADIE: 
Stevie le contó a Hermione y a Marta lo que havía sucedido, y estas no daban crédito a lo que sus oídos escuchaban: 
- Stevie, ¿seguro que no viste mal? - Preguntó Marta. 
Stevie había parado de llorar, pero seguía sollozando y reteniendo las ganas de no volver a hacerlo. Al escuchar aquella pregunta miró desafiadamente a Marta, y dijo: 
- Ah, sí, claro. Seguro que ví mal. Seguramente estaba buscando en su boca la varita, que la ha perdido. ¡No, no, mejor aún! Le picaban los labios y le daba pereza levantar las manos para rascarse. ¡La estaba besando! ¿Cómo se puede ver mal eso? 
Marta sabía que Stevie tenía razón, así que simplemente se quedó en silencio. Hermione observaba, y dijo: 
- Vamos, a la cama. És tarde, te vendrá bien descansar. 
- Sí, tienes razón. 
Stevie y Marta se estiraron en sus camas y Hermione se fué con Harry y Ron, que seguían en la Sala Común. 

--

George seguía en la puerta. Esta se abrió, y de ella salió Fred. 
- ¿Estás bien, hermanito? - George negó con la cabeza. - Vamos, no te preocupes. Todo esto ha sido culpa de... De la que se está acercando por allí. 
Rocío llegaba en esos momentos por el pasillo. George se levantó enfadado: 
- ¿Por qué has echo eso? 
- No te entiendo. - Rocío se hizo la tonta mientras se tocaba las puntas del cabello. - ¿A qué te refieres? 
- ¿Por qué me has besado? - George estaba muy enfadado. 
- Ah, eso. La respuesta és fácil. ¿Yo te gusto? 
- Por supuesto que no. - George dijo esa frase con un poco de repugnancia. ¿A él? ¿Gustarle aquella arrogante? Realmente tendría de estar en Slytherin. 
- Pués ya está, querido. - George seguía sin entender. - Ay, a ver. No te gusto, y eso no me había pasado nunca. Está bien, puedo aceptarlo, pero si no estás conmigo, no estarás con nadie. - George rió irónicamente. 
- ¿Y que vas a hacer? ¿Besarme cada vez que salga con una chica? 
- Ay, George. Que incrédulo eres. ¿No lo entiendes? Si no te he gustado yo, no te va a gustar nadie más. Estás enamorado de Stevie, y tu destino és estarlo hasta que te mueras. Y ella, después de esto, ya no querrá saber nada más contigo. 
- Eres... 
Fred se levantó y le tapó la boca a Fred. Dijo la contraseña y entró, con Rocío detrás. Esta se puso de inmediato a hablar con sus amigas. George y Fred subieron a los dormitorios. 
- Todo se va a arreglar, ya verás. - Dijo Fred. 
- Sí, tio. - Le habían contado toda la historia a Lee. - Stevie tiene cabeza, se dará cuenta de que la quieres. 
- ¿Y si no sé da cuenta? - Preguntó George levantando la cabeza. 
- Jo, pues mala suerte, tio. - Fred le dió una colleja a Lee. - ¡¿Qué?!
Con un gesto le indicó callar. George se estiró en la cama, pero por más que lo intentaba, no podía dormir. Lo había echado todo a perder. 

Durante el próximo mes Stevie y George no se hablaron. Pudieron vivir con ello, pero se echaban de menos. 
Por la tarde, al salir de clase de Pociones, George se acercó a Stevie, y para sopresa de él, ella no se fué. George quería arreglar las cosas. Sabía que no volverían a salir juntos, pero al menos, quería quedar como amigos. No soportaría otro mes sin hablar con ella. 
- Esto, Stevie... - No pudo continuar la frase.
- No digas nada. - Ella le alargó la mano. Este la estrechó. - Amigos. 
George sonrió de alivio. ¡Qué facil! Lo que él no sabía era que todo había sido gracias a Fred y a Marta, que habían estado hablando con ella, y explicándoselo todo. Como ella aún no lo veía del todo claro, prefería quedar con George solo como amigos. 
Stevie se dió la vuelta con una sonrisa y se fué. También ella lamentaba todo eso, y es que ella, no podía evitarlo, pero seguía enamorada de George. 

--

El final del curso llegó muy rápido para ellos. Una noticia recorría la escuela en esos días, y no se hablaba de otra cosa: Uno de los profesores de primer curso de Hogwarts, llamado Quirrel, había estado manteniendo dentro de su cuerpo a Voldemort. Harry se enfrentó a él, y ganó. Quirrel murió, y Voldemort ahora sigue destruido, y en busca de un nuevo cuerpo. 
- Muy fuerte, realmente fuerte. - Decía Lee. Estaban todos en el Gran Comedor, ya que era el último dia de curso, y estaban celebrando la Ceremonia de las Casas. Por fin sabrían que casa había conseguido más puntos, llevándose así la Copa. 
- ¿Y nadie se dió cuenta? - Preguntó Stevie. 
- No. - Dijo George. - Nadie. Pero que extraño... Ron no nos contó nada, ¿verdad, Fred? 
- Nada de nada. - Fred fingió indignación. Tenía a Ron al lado. Este estaba hablando con Stevie y Harry. Le dió un pequeño golpe en la espalda y este se giró. - Muy mal, Ron. Pensaba que teníamos confianza. 
- Fred, cállate. 
Ron les volvió a dar la espalada, y siguió hablando con Hermione y Harry. Stevie escuchó que hablaban de que la Copa de las Casas la ganaría Slytherin, ya que ellos tres habían echo perder muchos puntos a Gryffindor a lo largo del año. Por no mencionar todos los que habían echo perder Fred y George con sus bromas... Aunque, durante este año, más Fred. George había tenido la cabeza en otra parte, y Stevie sabía porqué. 
El ruido del Gran Comedor cesó cuando Dumbledore se levantó. Stevie entonces se acordó. Durante todo el año se había olvidado porqué estaba allí. Dumbledore era su abuelo... Había pasado todo el año, y ella aún no había hablado ni un momento a solas con él. Quizás fuera mejor así. Su abuela le había pedido discrepción. Por otra parte, Stevie estaba muy orgullosa de sus avanzes como bruja. Hermione la había ayudado mucho a pesar de que ella estaba muy liada. Stevie había ganado en las clases algún que otro punto para Gryffindor. 
Dumbledore dió unas cuantas palmadas para acabar de silenciar del todo la clase. 
- Queridos alumnos, - comenzó a decir. - este curso a llegado a su fin. Espero veros a todos el año que viene, con el mismo entusiasmo con el que habéis estado este. Y ahora, sin haceros esperar más, anunciaré los puestos en la Copa de las Casas.
Todo el comedor se quedó callado. Dumbledore se aclaró la gargante y dijo:
- ¡En cuarto lugar, con trescientos doce puntos, Gryffindor! - La mesa de Gryffindor aplaudió sin entusiasmo, con las risas de Slytherin de fondo. - ¡En tercer lugar, con trescientos cincuenta y dos, Hufflepuff! - Esta vez los aplausos de fueron más potentes, y las risas de Slytherin más silenciosas. - ¡En segundo puesto, con cuatrocientos veintiséis, Ravenclaw! - La mesa de Ravenclaw estalló en aplausos. Draco Malfoy miraba con impaciencia a Dumbledore, agarrando fuerte su copa, esperando con ansias lo que estaba a punto de decir el director: ¡Y en primer lugar, con cuatrocientos setenta y dos... Slytherin!
La mesa de Slytherin estalló en fuertes aplausos. Draco gritaba como nunca. Era una visión repugnante para los de Gryffindor, de los cuales nadie aplaudió. A pesar de que solo aplaudian los de Slytherin, las aclamaciones eran más fuertes que todos los anteriores.
Aparecieron, colgando del techo, varias banderas con los colores y el escudo de Slytherin, verde y plata y una serpiente, y ondeaban como si dentro del Gran Comedor hiciera viento.
- Sí, sí, muy bien Slytherin... - Continuó Dumbledore. - Sin embarbo, los acontecimientos seguidos deben ser tomados en cuenta.
Slytherin calló. Dumbledore otorgó puntos a Ron, a Harry, a Hermione por todo lo que había pasado con Quirrell y Voldemort, y para sorpresa de todos, también a Neville Longbottom, un chico de primero que al parecer, se había enfrentado a Ron, Harry y Hermione para que estos no siguieran haciendo de las suyas y no hicieran perder más puntos a Gryffindor. Gracias a los puntos otorgados a Longbottom, Gryffindor quedaba en primer lugar.
Draco ardía de rabia. Los colores de las banderas cambiaron a rojo y amarillo, y la serpiente pasó a ser un dorado león, ya que esos eran los colores y el escudo de Gryffindor.
Toda la mesa estalló en aplausos, igual que Ravenclaw y Hufflepuff, que estaban muy contentos de que no ubiera sido Slytherin quien ganara, por séptimo año consecutivo, la copa de las casas.
Stevie estaba radiante de felicidad y George se alegraba de verla así. Él y Fred cantaban una canción muy poco entendible entre todos los murmullos de la gente, pero que se sabía que iba dedicada a Slytherin.
Entonces fué cuando Stevie abrazó, casi sin querer a George. Este le devolvió el abrazo, y los dos pensaron lo mismo:
Como se extrañarían el uno al otro durante esos tres meses de vacaciones.



















































dissabte, 26 de gener del 2013

CAPÍTULO 13♥.


CAPÍTULO 13~ TRES SÓN MULTITUD: 
Pocos minutos después de que Stevie llegara a la sala común de Gryffindor, lo hizo todo el resto del equipo de quiddich, junto con los curiosos del Gran Comedor que habían estado cotilleando desde entonces. 
- ¡A sido impresionante! - Gritó Fred. 
- ¡Sí, sí! ¡Una pasada! - Añadió Seamus Finnigan. 
- ¡Alucinante! - Recalcó Neville Longbottom. 
Stevie se sonrojó bastante. 
- ¡Deberías apuntarte al equipo de quiddich! - Soltó Fred. Parecía que el resto de la gente opinaba lo mismo. 
- ¿Tú crees? 
- ¡Por supuesto! 
George estaba intentando llegar con dificultad hasta Stevie entre la multitud. Cuando consigió llegar, pasó algo que a Stevie no le gustó. 
Rocío Meicright pasó por delante de George y le miró parpadeando muy seguidamente y insinuosamente. George se la quedó mirando hasta que esta desapareció en la multitud. Rocío tenía el pelo castaño y por los hombros, muy liso. Tenía unos ojos azules muy grandes con una peca al lado del derecho. Era realmente guapa, y muy alta. Se decía por allí que ella y Stevie eran las más guapas de tercer curso, entre las cuatro casas. 
- Ten cuidado. - Escuchó decir a Marta, que estaba a su lado, y había visto lo mismo que ella. - Rocío Meicright le tira los trastos a George desde hace mucho. Y siempre que le ha tirado los trastos a algún chico, ha acabado conquistándolo. 
- George no caerá en eso. Seguro. - Dijo Stevie con una sonrisa, intentando parecer más convincente, pero de echo, hasta ella estaba algo insegura. De reojo miraba a Rocío, que estaba en un rincón con sus amigas, soltando risillas tontas y cuchicheando mientras miraban a George. A Stevie eso le superaba. Y que ubiera veinte personas a su alrededor hablándole no ayudaba mucho. Se estaba empezando a marear, así que se despidió de todos y subió a la habitación. Era bastante tarde, y no tardaron en subir el resto de chicas. 

--

En el dormitorio de los chicos de tercer curso estaban George y Fred, con ambas camas al lado la una de la otra. 
- George... - Dijo Fred en un susurro, después de comprobar que todos se habían dormido. 
- ¿...Qué? - Contestó su gemelo, que estaba a punto de quedarse dormido también. 
- No te dejes engañar por Rocío. 
Esa frase hizo desvelar a George, al cual su voz ya sonaba completamente despierta. 
- ¿A qué te refieres? 
- Ya lo sabes, hermanito. Esa chica va detrás de tí... Realmente no lo entiendo. Tienes a las dos chicas más guapas del curso detrás de tí. ¡Y somos gemelos! No tiene lógica alguna. Además, soy más guapo que tú. En fin, no te dejes enganchar por ella. 
- A mi me husta Stevie. 
- No hace falta que te guste Rocío para que te acabe enganchando. ¿Te acuerdas de Tommy? 
- ¿El niño que el año pasado salió con Rocío y tuvo que irse de Hogwarts? 
- El mismo. Nadie sabe porqué se fué. Solo se sabe que estaba felizmente saliendo con Rocío, y un día, se fué de la escuela. Así. De golpe. 
- Qué exagerada és la gente... Les gusta inventar. 
- Sí, sí. Pero tú ves con cuidado. Esa chica tiene muchos encantos para conseguir lo que quiere. 
- ¿Puedo dormir? 
- Vale, pero acuerdate de lo que te he dicho. 
- Que síiii. 
Y en dos minutos, los dos ya se habían dormido. Lo que no sabía George, es que Fred tenía más razón de lo que pensaba. 

Durante las vacaciones de Navidad, los Weasley, Harry y Stevie se quedaron en Hogwarts junto a algunos alumnos más. Hermione se fué con sus padres muggles de vacaciones. 
George y Stevie hacía dos semanas que salían juntos...Y Rocío seguía ligando con George. Y Stevie seguía de los nervios. Marta le decía que no se preocupara, ya que, aunque días atrás era ella la que le decía que tuviera cuidado, ahora se sentía fatal porque veía a Stevie muy preocupada. Aunque, conociendo a Stevie, lo disimulaba muy bien. 
George y Stevie estaban en la sala común de Gryffindor, con Fred, Lee y Marta. Se veía de lejos que Lee se había pillado de Marta, pero esta no parecía dispuesta a soltarse:
- Vamos, Marta. - Decía Lee, agarrando del brazo a la chica, que intentaba soltarse. - ¿Porqué no quieres ir conmigo en el próximo viaje a Hogsmade?
Hogsmade era el pueblo que había al lado de Hogwarts. El pueblo más mágico que se podía conocer. A partir de tercer curso, (que era en el que estaban ellos) hacían viajes durante los fines de semana para que los alumnos conocieran el pueblo.
- Porque no, Lee. ¡Ay, suéltame el brazo!
George, Stevie y Fred estaban sentados en el sofá, y se reían contemplando la escena que estaban montando sus amigos.
- Bueno, ya me vendrás algún día suplicando que te acompañe al pueblo. - Añadió Lee, soltando por fin a Marta y estirandose la camisa con aire de superioridad.
- Pero mientras no llega ese día, ¿porqué no te encierras en un armario y esperas allí calladito? - Contestó Marta, sentándose en un sillón que había a la derecha del sofá en el que Stevie, George y Fred estaban sentados.
- Eres muy graciosa, Martita. - Replicó Lee, sentándose en el sillón de la izquierda.
- No... Me llames... Martita. - Dijo Marta, que estaba aguantándo las ganas de saltar encima de Lee y extrangularlo.
Todos empezaron a reír de nuevo. Pero la alegría se fué cuando se acercó a ellos Rocío con sus dos amigas, Núria y Andrea.
- Hola, George... Y compañía.
Todos la saludaron con desgana. George quería salir corriendo de allí. Se giró hacía Stevie, que miraba con odio a Rocío. George queria que ese momento acabara ya:
- Esto, ¿Quieres algo, Rocío? - Preguntó.
- Sí. - Contestó ella, sentándose entre el y Stevie, sin mirarla. Stevie casi se cae del sofá. - Tengo un mensaje de Snape. Tenemos que ir a la aula de Pociones, nos quiere hablar de algo... No sé el qué.
Rocío se tocaba el pelo con los dedos y se iba acercando a George, mientras él tiraba para atrás. Stevie se estaba poniendo roja de furia.
- ¿Tú y yo? - Preguntó George, el cual se estaba quedando sin sofá para seguir tirando para atrás. - ¿Para qué?
- No sé. Quizás porque piensa que somos los mejores de la clase.
- ¡Sí, venga! - Soltó riendo Fred, que se había levantado del sofá en cuanto Rocío se había sentado en él. Todos le miraron. Rocío le dirigió una mirada de odio. Este paró de reir de inmediato. - Perdón.
En ese momento, Núria, una chica pelirroja con muchas pecas, que podía pasar perfectamente por una Weasley dijo con voz de pito:
- A lo mejor hos quiere ver porque piensa que hacéis buena pareja. - La frase siguió de una risita tonta.
- Como piensan todos. - Añadió Andrea, con la misma risilla y la misma voz de pito.
- Ya... No creo que Snape nos quiera ver por eso. - Dijo George, tirando de nuevo para atrás.
- Bueno... ¿Porqué no vamos y lo averiguamos? - Rocío se estaba acercando mucho, así que George al final se levantó del sofá. Se puso bien la camisa y dijo: 
- Esto... Vale. - Stevie se quedó perpleja. ¿Como? ¿Realmente iba a ir? - Fred, vámos. 
- Eh, ¡no! - Gritó Rocío, con cara de preocupación, levantándose de golpe del sofá. Enseguida recuperó la sonrisa. - Snape ha dicho que vayamos tu y yo... Solos. 
- Eh... - George miró a Stevie. 
- Puedes ir, tranquilo. No me importa. - Ni ella misma se lo creyó. Pero ya era tarde. Rocío ya estaba sacando de la sala común a George, estirándole del brazo. En dos segundos ya se habían ido, y Andrea y Núria se fueron cuchicheando algo al dormitorio de las chicas. Sin que nadie se diera cuenta, Marta las siguió. 
- Has echo mal. No deverías haber dejado que se fuera. - Dijo Fred, sentándose de nuevo en el sofá, al lado de Stevie. 
- ¿Y que querías que hiciera? No soy su dueña. 
- Te vas a arrepentir. Y a mi hermano estas situaciones no se le dan muy bien. 
Stevie miró a Lee. Este asi tió con la cabeza, dándole la razón a Fred. Stevie se giró hacia Marta, pero no estaba. 
- Eh, ¿Y Marta? 
Justo entonces esta bajó las escaleras que daban al dormitorio de las chicas corriendo, y frenó de golpe al llegar a Stevie. Con dificultad dijo: 
- Stevie... És... És... 
Stevie se impacientaba. 
- És, és, ¿és qué? 
- És una trampa. El profesor Snape no sabe que van la aula. No sabe nada. Rocío lo ha echo para quedarse a solas con George. 
Stevie se quedó callada. 
- ¿Como lo sabes? - Preguntó Lee. 
- Se lo he oído a las pijas. - Contestó ella señalando las escaleras por las que ella acababa de bajar, y minutos antes habían subido las amigas de Rocío. 
Stevie se levantó de un saltó y salió de la sala común. Empezó a correr por los pasillos, hacia la aula de Pociones. 

--

George estaba muy incómodo. En varias ocasiones, Rocío había intentado cogerle de la mano. Pero él no quería. 
Llegaron al despacho de Snape, y para sorpresa de George, en vez de llamar a la puerta, Rocío sacó su varita y dijo: 
- ¡Alohomora! - Y la puerta se abrió. 
- ¿Porque no llamas a la puerta? - Preguntó George. Pero Rocío no contestó, simplemente le invitó a pasar. George entró, y ese fué su error. 
Rocío cerró la puerta. La aula estaba vacía. George estaba de espaldas a Rocío, y no vió como ella se le iba acercando por detrás. 
- Oye, Rocío aquí no hay nad... - Pero no pudo acabar la frase. Rocío le dió la vuelta y se lanzó a sus labios. George intentó separarse pero no pudo. Esa chica era más fuerte de lo que parecía. Y cuando pensaba que no podía ser peor, la puerta se abrió de nuevo; Stevie. 
Esta se quedó callada, observando la escena. Cuando George se dió cuenta de que Stevie estaba allí, empujó fuerte a Rocío y logró separarse de ella. Rocío, al darse la vuelta y encontrarse con Stevie... Simplemente sonrió. Con malicia. ¿Realmente esa chica estaba en Gryffindor? 
George no pudo defenderse. Stevie se fué llorando, y George se fué trás ella. Corrieron por pasillos de la escuela, que estaban vacios ya que era muy tarde. Esa escena era parecida a cuando George perseguía a Stevie cuando esta lo ignoraba, y acabaron besándose en esa aula abandonada. Solo que esta vez, no acabarían igual, ni mucho menos. 
- ¡Stevie, por favor, espera! - Suplicaba George. Stevie siguió corriendo, y paró cuando llegaron al retrato de la Señora Gorda, la entrada secreta a la torre Gryffindor. Stevie estaba de espaldas a él. - ¡Stevie, te estás equivocando! 
- ¡¿Qué me estoy equivocando?! - Por fin se giró. Estaba llorando mucho y su voz sonaba desgarradora. - ¡Te estabas besando con Rocío!
- No, no és así. ¡Ella se lanzó! 
- ¡¿Y no podías separarte?! 
- ¡Lo intenté, pero no podía!
- Ah, claro. No podías. ¿Ahora esa pija se ha convertido en King Kong? ¡¿És tan fuerte que no podías separarte de ella?!
- Enserio, te estás equivocando. - George se acercó e intentó tocar a Stevie, pero esta le apartó la mano bruscamente. 
- No me vuelvas a hablar. No quiero volver a hablar contigo. No quiero volver a verte. - Ahora su voz no sonaba enfadada. Sonaba hueca, disgustada... Lo que era mucho peor para George. Si ya le dolía verla llorar, que fuera por culpa suya le mataba por dentro. 
Stevie dijo la contraseña, y antes entrar en la torre, se giró y gritó: 
- ¡Te odio, George Weasley! 
George se quedó solo. 
- ¿Vas a entrar? - Preguntó el cuadro, que seguía abierto. 
George miró dentro. Stevie subió llorando las escaleras y Marta y algunas chicas más subieron al dormitorio con ella. Seguro que Fred le esperaba dentro... Pero él no quería hablar con nadie. Negó con la cabeza y la puerta se cerró. Él se quedó sentado delante. Pensando... Más bien, sabiendo, que todo se había terminado... Para siempre. 
O al menos, eso creía él. 

divendres, 25 de gener del 2013

CAPÍTULO 12♥.


CAPÍTULO 12~ NIMBUS 2000: 
La puerta se abrió. Se separaron; Era Fred.
- Oh... - Dijo resprimiendo una risa. - Esto... Lo siento. 
- No pasa nada. - Dijeron a coro George y Stevie, muy avergonzados. 
- Esque... Creo que deberíais venir a ver una cosa...
- ¿Qué ha pasado? - Preguntó George. 
- Mejor venid. 
Los tres salieron de la sala y empezaron a caminar por los pasillos, que ya estaban completamente vacíos. Llegaron a una puerta, y Fred fué a abrirla. 
- ¡Espera! - Dijo Stevie, agarrando su brazo para evitar que abriera la puerta. - ¡Ésta zona está prohibida! 
Los gemelos se miraron mutuamente, y rieron. 
- Ay, Stevie. - Dijo Fred rodeándole los hombros con el brazo, como él siempre hacía. - Como se nota que eres nueva... 
George abrió laueeta. Al otro lado había un tétrico pasillo, igual que los demás de la escuela, pero sin cuadros y realmente sucio y oscuro. 
Andaron por el pasillo hasta llegar a una puerta con cerrojo. 
- ¡Alohomora! - Dijo Fred.
La puerta se a abrió... Y entonces George y Stevie vieron lo que había al otro lado... Y se quedaron helados. 
- Oh, Dios mio... - Dijo Stevie, contemplando aquella imagen. 
- Impresionante, ¿verdad? Lo han descubierto Ron, Hermione y Harry. - Dijo Fred. 
- És... - Añadió George, con una mirada entre espanto y admiración. - Un perro de tres cabezas. 
Delante de ellos, un enorme perro con seis orejas, seis ojos y tres bocas resposaba ante ellos, dormido. Ocupaba casi toda la habitación. 
- Qué pasada... - Dijo George. 
- ¿Como lo han descubierto? - Preguntó Stevie. 
- La pregunta... - Dijo Fred, girándose hacia George. - És como no lo hemos descubierto nosotros antes. 
Pero no pudieron seguir hablando. El perro se despertó. Stevie dejó escapar un grito ahogado y se quedó congelada, clavada en el suelo por el miedo. Los gemelos Weasley salieron rápidamente, y al darse la vuelta y ver que Stevie no se movía, volvieron a buscarla. Una de las cabezas se dirigia a ella con la boca extremadamente abierta. Los dos hermanos la agararron cada uno por un brazo ya la arrastraron hasta fuera de la sala, y cerraron la puerta, justo a tiempo para que la cabeza del perro no se la tragara de inmediato. Stevie reaccionó, una vez ya fuera de la habiación, y miró a los gemelos, que respiraban con dificultad y se aguantaban apoyaban en las rodillas. 
- Gracias. - Dijo. 
- No hay de qué. - Dijeron los dos a coro, recuperando poco a poco la respiración. 
- Mejor salgamos de aquí. 
- Sí, mejor. - Añadió George, mirando la puerta, donde al otro lado, el perro intentaba derrumbarla. 
- ¿Qué hacían aquí Ron, Harry y Hermione? - Preguntó Stevie mientras salían de ese tétrico pasillo, y se encaminaban hacia la sala común de Gryffindor.
- No me lo han dicho. - Contestó Fred.
- Yo creo que sé de quien es este monstruo. - Dijo George, asegurándose de que nadie les escuchaba.
- No és un monstruo. - Dijo Stevie severamente.
- Lo siento. Sé de quien es este... Animal. - Rectificó George.
- ¿De quién? - Preguntó Fred.
- Está claro, ¿no? ¿Quién ama a estas criaturas? ¿Qué persona sería la única a la que se le ocurriría cuidar un perro de tres cabezas en una escuela?
Fred y Stevie se miraron. Fred no caía, pero Stevie sí.
- Hagrid...
- Exacto.
- És posible. Pero, ¿no habéis visto lo que tenía debajo? - Los gemelos se miraron y negaron con la cabeza. - Había una trampilla. Ese perro guarda algo.
- Tranquilos. Seguro que para cuando se acabe el curso Harry, Ron y Hermione ya lo han descubierto todo.
Los tres riéron y entraron a la sala común de Gryffindor, que estaba detrá de un cuadro de La Señora Gorda.
Marta se quedó parada al ver llegar a Stevie con George. Y no solo ella. Para entonces, todo Gryffindor sabía que Stevie evitaba a George. Lo que no sabían era porqué. Se habían desatado muchos rumores sobre el porqué de ese tema. <<Dicen que George se metió con ella y con sus padres.>>, <<Dicen que Stevie llamó inmaduros a George y a Fred.>>, <<Dicen aue se odian a muerte.>>... Pero ninguno se acercaba a el verdadero motivo.
Cando entraron, la sala se quedó en silencio, y todos los miraron fijamente. Al sentirse tan incómodos, se fueron a las habitaciones. Marta siguió a Stevie, y detrás de ella también fué Hermione, (que estaba estudiando para los exámenes de dentro de tres meses) y la sala volvió a ser ensordezedora.
Cuando llegaron a la habitación (que estaba vacía) Stevie se estiró en la cama y se lo contó todo a Hermione y Marta. Estas escuchaban atentamente y sin poder creerse lo que su amiga les contaba. Hermione tenía dos años menos que ellas, y todo ese tema le parecía muy exagerado, puesto a que no lo entendía demasiado, pero aún así escuchaba atentamente e intenaba ayudar. Aunque ultimamente tenía varias cosas en la cabeza, con Harry y Ron, así que en cuanto Stevie acabó de explicarlo todo, le deseo suerte para lo que fuera que la necesitara y se fué.
- ¿Qué vas a hacer ahora? - Preguntó Marta.
- No sé.
- Habla con él.
Stevie suspiró. Estaba cansada de escuchar 'habla con él'. Se levantó y dijo:
- Mañana, antes de que empiezen las clases, hablaré con él.
- ¿És la primera vez que te enamoras, verdad?
Stevie asintió.
- Los muggles a esta edad no se enamoran...
- Este no és el mundo muggle, Stevie.
- Lo sé. - Dijo Stevie, cerrando los ojos. - Ya lo sé...
Las chicas empezaron a llegar a las habiaciones, y Stevie se quedó dormida, sin ni siquiera cambiarse de ropa. Todo eso era muy raro para ella.

--

A la mañana siguiente, estaban Lee, Marta, los gemelos y Stevie sentados en la mesa. George y Stevie intercambiaban miradas y sonrisas, pero no hablaban...
George y Fred se dedicaron a tirar magdalenas a la mesa de Slytherin. Harry, Ron y Hermione no estaban. Algo tramaban. Un murmullo se acercaba al castillo, y en pocos segundos todo el Gran Comedor estaba lleno de lechuzas que traían el correo.
Grynwitch llevaba un paquete enorme entre las patas. Parecía imposible que una ave así pudiera cargar con eso. Lo dejó suavemente sobre la mesa, delante de Stevie, que reconoció al instante el paquete. Había una nota que ponía:

Stevie,
Te la dejaste en casa. ¡Sí que te duran mis regalos! Espero que te sea de utilidad este año.
Con cariño,
Abuela Paola.

Fred, George, Lee, Marta, y algunos curiosos se habían puesto en círculo, rodeando a Stevie y a ese misterioso paquete.
- ¿Qué és? - Preguntó Lee.
Stevie sonrió, y abrió con cuidado el paquete. Todos los que estaban alrededor dejaron escapar un <<¡Oh!>> que atrajo a todos los que aún no se habían acercado a curiosear.
- ¡És la nueva Nimbus 2000! - Gritaró alguien.
- ¡És la misma que la de Harry Potter!
- ¿Tu vuelas? - Preguntó Marta.
- Eh... Esto... - Tartamuedaba Stevie.
- ¡Vamos a verlo! - Exclamó Fred, mientras arrastraba a Stevie hacia fuera del comedor y George cogía la escoba e iba detrás suyo. La arrastraron hasta llegar al campo de quiddich. Para su desgracia, el equipo de Slytherin, entre ellos, Malfoy, estaban allí.
- Vaya, vaya. - Dijo Malfoy, caminando hacia ellos. - Pero sí tenemos aquí a los Gryffindores.
Todo el equipo de Slytherin rió. ¿Pero qué gracia tenía lo que había dicho? Esos imbécil se reirían aunque Draco dijera <<Pantufla>>.
Draco miró la escoba de Stevie.
- ¿Acaso sabes volar?
- ¿Acaso te importa? - Respondió ella secamente.
Daco forzó una sonrisa malévola y arrebató a uno de sus "amigos" la escoba. Se subió en ella con un ágil salto y se elevó en el aire. Dió dos vueltas perfectas y bajó elegantemente. Todo el equipo de Slytherin aplaudió.
- ¿Ves? - Dijo Draco, tirándole la escoba al mismo al que antes se la había arrebatado. - Así se vuela.
Stevie se estaba poniendo roja de furia. Localizó en una esquina del campo la caja de las pelotas de quiddich.
- Tú... No sabes... Volar. - Dijo remarcando cada vez más fuerte las palabras Draco. - Y tú padre tampoco.
Stevie ya no pudo más. Agarró la escoba que sostenía George se subió en ella aún más ágilmente que Draco y se elebó rapidísimamente en el aire. Como un rayo, se dirigió hacia la caja de pelotas y con un golpe seco, sin ni siquiera parar, abrió la caja. Dos bludgers salieron disparadas hacia ella, y ella las esquivó limpiamente. Las bludgers són bolas que persiquen a los jugadores con la intención de tirarlos de las escobas. Volvió a la caja y esta vez sacó la quaffle, que és la pelota con la que sé marca, y la lanzó al aire, arriba, muy arriba. Velozmente, y ante la mirada atónita de los de Gryffindor y Slytherin, la golpeó, y desde la otra punta del campo, (algo nunca visto) la lanzó contra la portería. La pelota cruzó todo el campo rapidísimamente y atravesó el arco. En un partido, hubieran sido treinta puntos. Stevie voló muy veloz hacia la pelota que estaba cayendo, la cogió, dió una ágil vuelta y volvió a donde estaba todos. Se paro delante de Draco, bajó de la escoba, y le apretó la pelota contra el pecho. Mirándole a los ojos orgullosa y venzedoramente, simplemente dijo:
- Treinta puntos para Gryffindor.
Y sin añadir nada más, y dejando la escoba en manos de George, se fué del campo, con una sonrisa en la cara.