dissabte, 9 de març del 2013

CAPÍTULO 8♥.


CAPÍTULO 8~ ¿DUMBLEDORE O ABUELO?
Cuando la Ceremonia de Selección se dió por terminada, y con ella, comenzó el banquete que todos habían estado esperando. Stevie, sin embargo, tenía el estómago cerrado. No podía parar de pensar en que en cualquier momento podía suceder lo que había visto en la visión. Fred y George, sin embargo, no parecían tener ese malestar, y comían sin cuidado un gran trozo de jugosa carne. Ella y Ginny, la cual estaba sentada a su lado, observaban la escena con una mirada de asco en el rostro.
- Parecéis cerdos. - Dijo Ginny, y fué a sentarse con Harry, Hermione y Ron, ante la mirada de los gemelos, los cuales tenían la cara manchada de salsa. Se miraron entre ellos, se encogieron de hombros y siguieron comiendo. Fred se dió cuenta de que Stevie tenía el plato intacto.
- ¿Tú no comes?
- No como vosotros.
- Me refiero ahora.
- Ah.., no. No tengo hambre.
- ¿Y eso?
- Pues que no tengo hambre.
- Estás muy borde hoy, eh.
- Lo siento. Es que no me encuentro bien.
- ¿Aún te duele la tripa? - Preguntó George mientras Fred volvía a meterse en la boca un trozo de carne.
- Eh.., sí.
- ¿Quieres ir a las habitaciones?
- Sí, me gustaría mucho.
- ¿Te acompaño?
Silencio. Stevie le miró y sonrió.
- Sí, por favor. Gracias.
Ambos se levantaron, dejando a Fred comiendo junto a Lee, el cual lo hacía algo más limpiamente.

El camino fué silencioso. George observaba la pálida cara de Stevie, sin saber como ayudarla.
- ¿Estás mejor?
- No. - Y es que no lo estaba. A parte del malestar que tenía por culpa de Sirius Black, le había empezado a doler la tripa realmente. Y mucho.
Al llegar a la habitación de las chicas Stevie se sentó en la cama con la ayuda de George, y este, al soltarla dijo:
- Bueno.., será mejor que me vaya.
- ¡No! - Gritó Stevie, cogiéndole de la manga de la túnica. - Quédate, por favor. Hasta que lleguen los demás.
George la miró. Estaba aún más pálida, los ojos verdes le brillaban muchísimo y le estaban saliendo ojeras. Aún así estaba preciosa. No la podía dejar sola.
- De acuerdo. - Dijo sentándose a su lado. - Me quedaré.

Durante la próxima hora y media George estubo contándole chistes, haciendo hechizos graciosos como llenar la cama de Angelina Johnson con chocolate desecho o hacer que la ropa de las chicas bailara sola como si sus cuerpos estubieran dentro de las prendas. 
- Angelina me va a matar. - Decía Stevie entre risas. 
- Bueno, dile que he sido yo. - Decía con una sonrisa George mientras de su varita salía más y más chocolate.
En ese momento alguien llamó a la puerta. George echó la sábana por encima y se escondió la varita detrás de la espalda. 
- Eh, ¿Adelante? - Preguntó Stevie mirando a George con confusión. 
Se sorprendieron ambos mucho al ver que la persona que acababa de entrar en la habitación era... Dumbledore.
- Señor Weasley, ¿sería tan amable de dejarme solo con la señorita Reindler? Necesito hablar con ella de un tema altamente importante... Y confidencial.
- Eh, sí, desde luego. - George se despidió de Stevie y, aún algo alucinado, salió de la habitación y se dirigió a la suya.
- Me han dicho que te encontrabas mal, ¿no es así?
- Eh, sí... Sí, sí pero ya estoy bien.
Dumbledore dejó asomar una cálida sonrisa a través de su barba, y fué a sentarse a la cama de enfrente de la de Stevie. Es decir.., la de Angelina. Cuando Stevie se dió cuenta, gritó:
- ¡NO!
- ¿Qué pasa? - Dijo Dumbledore, quedándose quieto. Stevie se quedó callada. Pensó rápido y dijo:
- Mejor siéntese conmigo, profesor Dumbledore.
Dumbledore rió de nuevo.
- Por favor... - Dijo, sentándose a su lado. - Háblame de tú a tú, Stevie. Y por favor... - La cogió de la mano tiernamente. - Llámame 'abuelo'.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada