CAPÍTULO 7~ UN ATAQUE DIFERENTE AL DEMENTOR:
- ¿Dementor? ¿Qué són? - Preguntó Stevie.
- Són unas criaturas que absorven el alma o algo así.
- Ah, estupendo. Estoy deseando tener su visita.
El frío se apoderaba cada vez más del tren. George se sacó la chaqueta y se la dió a Stevie, la cual tenía cada vez peor cara. Estaba muy pálida y tiritaba muchísimo.
- ¿Seguro que estás bien? Porque no lo parece. - Dijo Fred, compartiendo la opinión con George, y Lee.
- Sí. - Mintió ella, abrochándose la chaqueta temblorosa.
A pesar de que ninguno se la creyó, no tuvieron tiempo de decir nada más, pues una figura negra acababa de pararse delante del compartimiento.
- Quedaros quietos. No hagáis nada que les haga pensar que sois un enemigo. - Dijo Stevie. Había oído a Hermione hablar de los dementores y de como evitar que te hicieran daño. En esos momentos, era útil escucharla.
Se pegaron todos al final del compartimiento. El dementor se movía sinuosamente. Llevaba una gran capa negra con capucha que no dejaba ver que había debajo de esta. Draco apretaba con mucha fuerza el brazo de Stevie. Esta, que igual que todos, estaba muy asustada, no hizo nada para liberarse. Una mano súcia y podrida salió de la capa y se disponía a abrir la puerta, pero por lo visto, vió algo más interesante en el compatimiento de al lado, y se fué dejando tras de sí un frío aún más intenso, que desapareció en unos minutos. Fué entonces cuando Stevie se dió cuenta de que tenía a Draco pegado al brazo. Con un movimiento brusco consiguió que Malfoy se soltara de ella, y por consecuencia, cayó al suelo. Fred y George se rieron mientras se incorporaban de nuevo en los asientos.
- Draco, que valiente eres, hijo. - Dijo Stevie levantándose y sentándose también. Este miró con cara de desprecio a los gemelos que seguían riéndose y salió del compartimiento.
- ¿Qué han venido a hacer aquí? - Preguntó Lee.
- Nuestro padre nos ha dicho que están haciendo patrullas para encontrar a Sirius Black. - Contestó George.
- ¿Y eso? - Curioseó Stevie.
- Los dementores són los vigilantes de Azkaban. Por eso los prisioneros de allí acaban tan mal. Los dementores absorven la felicidad del lugar en donde se encuentran. Si el delito que cometen es muy grave, pasan al siguiente nivel. - Explicó Lee. Los dementores siempre habían sido sus criaturas favoritas, aunque les tenía bastante miedo, las encontraba muy interesantes a la vez que aterradoras.
- ¿Los matan? - Preguntó Fred. Los tres parecían muy atentos a lo que explicaba Lee.
- Mucho peor. Les hacen lo que se llama El beso del dementor.
- ¿Qué es eso? - Preguntó Stevie. Lee hablaba con voz baja, lo cual daba un aire más misterioso a su explicación. El chico moreno estaba sentado en un banco, y los los demás en el otro. Stevie estaba en el miedo, George a la derecha y Fred a la izquierda. Los tres se apollaban con los codos sobre sus rodillas para escuchar mejor a Lee.
- Es cuando un dementor acerca su boca a la de su víctima y una vez está suficientemente cerca...
- ¿Sí? - Se impacientaba Stevie.
- Le sorbe el alma.
- ¿El alma? - Dijo Fred mientras él, su hermano y Stevie se levantaban echándose para atrás, con cara de desagrado.
- Sí.
- ¿Toda?
- Toda.
- Eso es espantoso. - Dijo Stevie, que se encontraba bastante mejor, pero el relato de Lee le había vuelto a revolver un poco el estómago.
Nadie pudo añadir nada más porque en ese momento entró Neville Longbottom por la puerta, acompañado de Hermione, Harry y Ron. Harry tenía muy mala cara.
- ¿Estáis bien? - Preguntó Hermione, entrando la primera al compartimento.
- Sí. ¿Vosotros? - Contestó Stevie, aunque sabía la respuesta en relación a Harry.
- Harry no. Se ha...
- Se ha.., ¿qué?
- Se ha...
- Me he desmayado. - Dijo Harry, sentándose al lado de Lee. - Puedes decirlo, no me da vergüenza. Además.., ellos no dirán nada.
- Ni lo dudes, Harry. - Dijo Fred divertido.
- Nadie sabrá que te dió un tululu por ver al dementor. - Añadió George con una sonrisa.
- Muy amables, gemelos. - Dijo Harry con una pizca de sarcasmo.
En ese momento un profesor que Stevie no había visto nunca entró en el compartimento. Parecía tener prisa, pero mantenía una actitud muy serena. En la mano llevaba algo que parecía...
- Chocolate. - Dijo, entregándoles a Lee, a Stevie y a los gemelos un trozo. Estos se percataron entonces de que los recién llegados ya llevaban un trozo en la mano. - Para todos. Os ayudará a sentiros mejor.
Al acabar de repartir el chocolate se fué, por lo que parecía, repartir por todos los demás compartimentos.
- ¿Quién...? - Preguntó Stevie.
- Es el profesor Lupin. El nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.
El tren paró de nuevo. Habían llegado. Fueron bajando ruidosamente del tren, dispuestos a pasar otro año divertido en Hogwarts, aunque Stevie, solamente podía pensar en que para ella, quizás fuese el último.
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