dijous, 7 de febrer del 2013

CAPÍTULO 4♥.


CAPÍTULO 4~ LA SEGUNDA PREDICCIÓN: 
- ¿Stevie? ¿Stevie...? - La voz de George le rebotaba en la cabeza. Abrió los ojos poco a poco. 
- ¿G-George? 
George suspiró aliviado. 
- Uf, menos mal que estás bien. 
- ¿Qué ha pasado? 
- Dimelo tú. Has... 
- Has, ¿qué? 
- Has... ¿Tenido una visión? 
Stevie se lo pensó. ¿Qué le diría? ¿Que habían soñado que la mataban? No. No podía hacerlo. No podía preocuparle así. Ni a él ni a nadie. 
- No. - George se quedó boqueabierto. 
- ¿Ah, no? 
- No. No, no. Solo... Solo me he mareado un poco. Este sitio és muy pequeño y hace mucha calor. 
- Pero... 
- Eh, ¿Y el libro? ¿Qué era? - Stevie quería cambiar de tema. 
- Ah, sí. No lo sé. Aún no lo he abierto. Llevo todo el rato intentando que despertaras. 
- Pues ya lo he echo, así que... Vamos a abrirlo. - Stevie se levantó del suelo con una sonrisa, para disimular el dolor de cabeza que tenía. 
Se acercaron al libro que seguía inmóbil en el suelo. Stevie fué la que lo cogió. Lo abrió y... 
- Está en blanco. - Dijo, pasando las hojas. 
- ¿Cómo? 
- Que sí. Mira. 
Stevie le mostró a George las cientos de hojas amarillentas, viejas, desgastadas... Pero sin nada escrito. 
- No entiendo nada. ¿Qué clase de libro és este? - Preguntó George.
- Uno muy raro. ¿Qué pone en la portada?
La miraron y tampoco había nada escrito. Una nota cayó del libro.
- Léela en voz alta. - Dijo Stevie mientras George la recogía.
Sí eres quien lo deve leer, junto con la mano que te trajo el amor por primera vez el lomo deves rozar. Sí eres quien lo deve leer, las letras aparecerán. Sí no eres quien lo deve leer, una chispa a tu mano saltará. Buena suerte, curioso lector. - Se miraron mútuamente, George no entendía nada. - ¿Cómo?
- Sí alguien lo quiere leer, deve acariciar el lomo del libro con la mano de su primer amor.
- Y... ¿Quién fué tu primer amor?
- Eh... Pues... Esto... Tú. - George la miró a los ojos. - Eh, ¿Y el tuyo?
- Eh... Tú.
- Entonces...
Stevie no sigió hablando. George le cogió la mano y, antes de que los ojos verdes de Stevie convirtieran esa situación en una aún más incómoda, George apartó la mirada y se dirigió hacia el libro que Stevie aún sostenía en la otra mano, y pasó sus dedos entrelazados por su lomo. No ocurrió nada. Esta vez guió las manos Stevie. Tampoco pasó nada.
- Que raro...
- Pues sí.
- ¿Lo intentamos otra vez?
Stevie asintió. Lentamente, volvieron a pasar las manos (que habían apretado con más fuerza) por el lomo del libro... Este empezó o temblar un poco, y de repente, como si un pincel estubiera pintando sobre la portada, unas letras doradas aparecieron...
- Libro de las Predicciones. - Leyó Stevie. George la miró.
- ¿A qué esperas? Ábrelo.
Stevie dudó. Ante la insistente mirada de George, poco a poco abrió el libro. Seguía en blanco, pero poco a poco fueron saliendo letras. Stevie se dió cuenta entonces de que George se havía pegado mucho a ella. <<Para ver mejor... Supongo.>> Pensó.
Manchas negras se iban dibujando en las hojas del libro, juntándose unas con otras, mezclándose, formando letras. Poco a poco fueron cogiendo sentido.
- Vamos, lee. - Le animó George.
- La mano que estrechas con la anilla roja de tu muñeca te lleva a la felicidad infinita, sin la desconfianza eterna. El amor que se entrelaza en unos dedos sinceros se miran a los ojos antes del sonido de un cristal quebrado.
- ¿Qué narizes significa eso?
- Está claro, ¿no?
George miró a Stevie sin entender nada. Ella puso los ojos en blanco, y explicó.
- A ver. - Señaló con el dedo la frase escrita en el libro, que acababa de leer. Solo había aparecido esa. Stevie miró la frase seria. Luego dejó ir una risa, que creó una sonrisa en George. - En realidad, no tengo ni idea.
George rió con ella unos instantes. Luego sujetó el libro mientras ella sacaba un trozo de pergamino arrugado de su bolsillo. Miró a un lado y a otro, y luego se volvió hacia George:
- ¿Pluma y tintero?
Buscaron por la habitación hasta que encontraron una pluma vieja y un tintero medio seco. Con dificultad, Stevie anotó la frase en el pergamino y la tinta del libro desapareció de nuevo. Le dió el papel doblado a George:
- Guárdalo tú. Yo seguro que lo pierdo.
Por un momento, Stevie se olvidó de la horrible visión que había tenido. ¿Se lo debía contar a George? No, mejor no. Se preocuparía, y desde siempre se ha dicho que la predicción era una magia inexacta. Mejor no decir nada. 
A Stevie se le volvió a ir de la mente cuando la puerta de El Paraíso se abrió. Stevie tiró el libro dentro de la caja y le dió una patada enviándolo al final del cuartito. George se metió la nota en el bolsillo, arrugándola bastante. Pensaron que Fred había sido quien había abierto la puerta. Sin embargo, no era Fred. Ni Molly, ni Arthur, ni Ginny. La persona que abrió la puerta fué una persona que hacía mucho que no veía. Una persona que dejó mucha huella en la vida de los dos. Stevie parpadeó un par de veces y llena de incredulidad dijo:
- ¿Rocío?















































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