dilluns, 11 de febrer del 2013

CAPÍTULO 5♥.


CAPÍTULO 5~ DISCULPAS ARREPENTIDAS: 
Se quedaron los tres callados. Ninguno sabía que decir. Para sorpresa de Stevie, Rocío la miraba a ella, y no a George. Aún así, no tenía intención de ser amable con ella después de lo que hizo. 

- ¿Qué haces tú aquí? - Preguntó con voz seca y cortante. 
- Quería hablar contigo. - Contestó. Su voz no sonaba como siempre. Parecía tímida, avergonzada... Sincera. 
- ¿Sobre qué? - Esta vez Stevie fue un poco más amable. 
- Rocío no contestó. Miró a George. Este pilló la indirecta y dijo: 
- Ah, sí, esto.. Yo ya me voy. 

Salió rápidamente de El Paraíso y las dejó solas. Tenía miedo de lo que podría pasar allí dentro.  

- Ahora. Dí, ¿qué pasa? 
- Yo... Quería disculparme. 
- ¿Cómo? 
- Sí, lo siento. 
- Exactamente... ¿Porqué lo sientes? 
- Por lo que os hice a ti y a George en tercer curso. Me porté mal y quería... 
- Espera, espera. - La interrumpió Stevie. - ¿Te vienes a disculpar ahora? ¡¿Ahora?! ¡Han pasado dos años! 
- Sí, lo sé. Pero me he sentido muy mal desde entonces. Sé que hice mal pero es que no estaba acostumbrada a que me dijeran que no. Realmente lo lamento, Stevie. Debes creerme. 
- ¿Debo creerte? 
- Bueno, deberías. Te estoy diciendo la verdad. 
- ¿Cómo puedo asegurarme de que me estás diciendo la verdad? 
- Puedo ir a George y pedirle disculpas a él también. Podríais volver a estar juntos. 
- Lo siento, Rocío, pero eso no pasará. Te perdono si quieres pero hiciste lo que hiciste. Le besastes y él se dejó. Creo que no tengo nada más que añadir. 
- No, no escucha, él no se dejó. ¡Yo le forzé! ¡Él no quería pero...! 
- Rocío creo que te tendrías que ir. No creo que Molly vaya a poner más platos en la mesa. 

Rocío se dió por vencida y salió de la habitación. Stevie hizo lo mismo minutos después. Por la ventana que había delante de la puerta de El Paraíso vió como Rocío se alejaba encima de la escoba. Entonces se giró y descubrió a George en las escaleras que habían al lado de El Paraíso. Había estado escuchando. 

- ¿Has estado escuchando? 
- ¿Qué? ¡No! Acabo de venir para avistarte de... de que vamos a comer ya. 
- Sí. Claro. 

Stevie pasó por su lado y bajó las escaleras. ¿Se cree qué es tonta? 


Al día siguiente tuvieron que ir al Caldero Chorreante y recoger allí a Harry, que había huido de casa de sus tíos después de hinchar a su tía como un globo. Al parecer, le había cabreado metiéndose con sus difuntos padres. 

Al llegar al Caldero Chorreante Stevie descubrió en las paredes algo que le heló la sangre... 

Por todo el local, y por todo el Callejón, habían colgado un cartel con la foto de un hombre con el pelo largo y sucio, una mirada petrificante y unos dientes amarillentos que salían a la vista cada vez que el hombre abría la boca para gritar. La foto, (en movimiento, obviamente) mostraba a el famoso Sirius Black. El asesino más buscado del mundo mágico. Y el que en la visión de Stevie, la mataba. Se quedó varios minutos petrificada delante de la foto, hasta que Molly se acercó a ella y le dijo: 

- Da miedo, ¿verdad? 
- Sí. Mucho. 
- Mira, toma. - Molly sacó de su abrigo un paquete de la medida de su mano. - Te lo hemos traído de egipto. Espero que te guste. 

Ese verano los Weasley se habían ido a Egipto a visitar a Bill, el hijo mayor de los Weasley que trabajaba allí con asuntos relacionados con Gringotts, el banco del mundo mágico. 

Stevie le dió las gracias y Molly se fué rápidamente, al ver que Scrabbers, la rata de Ron, había empezado a correr por todo el local. Stevie abrió el paquete y se encontró con un trozo de piedra brillante con lo que parecían ser jeroglíficos. 

- És tu nombre, escrito en jeroglíficos. - Le dijo Fred, que se había acercado a ella. 
- Sí, y también tu apellido. - George se añadió a la conversación. - Bueno, en teoría. 
- Sí, el hombre que nos lo vendió no parecía muy seguro. En todas las placas que vendía habían grabados los mismos jeroglíficos. A saber que pone en realidad. - Añadió George. 
- Me encanta igual, gracias. 
- De nada. 
- ¡Stevie! - Una voz sonó detrás suyo. Stevie se giró y sonrió, sobresaltada. 
- ¡Harry! - Los dos se abrazaron muy fuerte y después repitió lo mismo con Hermione. 
- ¡Cuánto tiempo! - Dijo ella. 
- Pues sí. Oye, muchas gracias por vuestros regalos, me gustaron mucho. 
-  Me alegro. - Dijeron al unísono Hermione Y Harry. 
- Harry, no te van a expulsar, ¿verdad? 
-  No, al final no. No sé porque. Se ve que inflar a tu tía no es algo tan malo... 
-  Ah, pues mejor. 
- Sí. 

Ron apareció de un salto con un trozo de periódico en la mano. Era un artículo de El Profeta, el diario de los magos. 

-  ¡Mirad! 
- ¿Qué es? 
-   Es la foto en la que salimos en El Profeta. 

Ron le dio la vuelta al papel para que Hermione, Stevie y Harry vieran la fotografía en sepia que había imprimida en el. Salían todos los Weasley. Los gemelos, Molly, Bill, Arthur, Percy, Ron... Hasta Scrabbers. Parecían muy felices y saludaban con la mano a la cámara. 

-  ¿Os lo pasasteis bien, entonces? - Preguntó Stevie mirando la foto, intentando no reírse por las pintas que llevaban todos vestidos de egipcios. Hermione y Harry hacían el mismo esfuerzo. 
-  ¿Bien? ¡Más que bien! Hasta Scrabbers estaba muy feliz, ¿verdad? 

La rata salió alegre del bolsillo de Ron. Ron automáticamente la volvió a guardar porque el gato de Hermione, Crookshanks, se moría por comerse a Scrabbers, y en cuanto salió del bolsillo, le echó el ojo. 

-  ¿Porqué traes a ese gato? - Preguntó Ron mirando desafiadamente a Hermione. 
-  ¿Porqué traes a esa rata? - Contestó con otra pregunta Hermione. Ron se calló. 

Stevie vió en un rincón algo que le sacó una sonrisa; los gemelos intentaban sacar sus sortilegios de bromas, intentando que su madre no les viera. Se ponían de espaldas a todos, para tapar con sus cuerpos la bolsa en la que llevaban... de todo y más. Stevie se acercó lentamente para gastarles una broma. Una vez llegó a ellos, gritó: 

-  ¡FRED Y GEORGE WEASLEY!, ¿QUE SE SUPONE QUE ESTAIS HACIENDO? 

- ¡Mama, no estamos haciendo nad...! - Los gemelos se giraron sobresaltados y se escondieron la bolsa detrás de la espalda. Fred no pudo acabar la frase porque se dio cuenta de que no era su madre... George tenía una mano en el pecho por el susto. Stevie se esforzaba para no caer al suelo de la risa. Se sentó en una silla, con las manos en la tripa, que empezaba a dolerle bastante. 

-  ¡Deberíais haber visto vuestra cara! ¡Ha, ha, ha, ha, ha! - Decía Stevie entre risas. Los gemelos aparentaban enfado, aunque la risa de Stevie era contagiosa, y al imaginarse a si mismos y a su reacción, no pudieron evitar acabar riéndose tambien. Stevie se calmó un poco y, aún con una sonrisa y lágrimas en los ojos de tanto reír, dijo: 

- Os he visto en el periódico. ¡Qué guapos! - Volvió a reír aunque con menos intensidad. 
- Oh, dios. ¿Te lo ha enseñado Ron? - Preguntó George, sentándose en otra silla. Fred lo imitó. 
- Sí. Creo que solo le falta colgarlo por el bar. - Dijo Stevie. 
- ¡Eh, Ron! - Gritó Fred levantando la cabeza un poco para verle mejor. 
- ¿Qué? - Preguntó Ron, que estaba hablando con Hermione y Harry, enseñándoles el periódico de nuevo y explicándoles todo el viaje. Fred, George y Stevie se levantaron y fueron con ellos. 
- ¿A cuanta gente le has enseñado este trozo de papel? - Exclamó Fred arrebatándoselo. 
- A casi nadie... - Ron no engañó a nadie. 
- No, que va. A Stevie, a Harry, a Hermione... - Empezó Fred. 
- Al cocinero, a la camarera... - Continuó George. 
- A todos. - Resumió Stevie. 

Todos rieron, incluso Ron. George y Stevie se miraron. De golpe. Cómo si se hubieran cordinado. Se quedaron en silencio entre los dos. ¿Porqué? ¿Porqué de golpe se habían mirado... así? Hermione paró de reír, y rompió el silencio entre Stevie y George. Convencida de que nadie sabía de que hablaba, dijo:
- Stevie... 
- Eh, ¿qué? - Preguntó, volviendo en sí y mirando a Hermione. George igual. 

1 comentari:

  1. Esta genial, a ver si actualizas pronto :)
    Por cierto te dejo aqui mi fic por si e quieres pasar http://www.potterfics.com/historias/134004/

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