CAPÍTULO 12~ NIMBUS 2000:
La puerta se abrió. Se separaron; Era Fred.
- Oh... - Dijo resprimiendo una risa. - Esto... Lo siento.
- No pasa nada. - Dijeron a coro George y Stevie, muy avergonzados.
- Esque... Creo que deberíais venir a ver una cosa...
- ¿Qué ha pasado? - Preguntó George.
- Mejor venid.
Los tres salieron de la sala y empezaron a caminar por los pasillos, que ya estaban completamente vacíos. Llegaron a una puerta, y Fred fué a abrirla.
- ¡Espera! - Dijo Stevie, agarrando su brazo para evitar que abriera la puerta. - ¡Ésta zona está prohibida!
Los gemelos se miraron mutuamente, y rieron.
- Ay, Stevie. - Dijo Fred rodeándole los hombros con el brazo, como él siempre hacía. - Como se nota que eres nueva...
George abrió laueeta. Al otro lado había un tétrico pasillo, igual que los demás de la escuela, pero sin cuadros y realmente sucio y oscuro.
Andaron por el pasillo hasta llegar a una puerta con cerrojo.
- ¡Alohomora! - Dijo Fred.
La puerta se a abrió... Y entonces George y Stevie vieron lo que había al otro lado... Y se quedaron helados.
- Oh, Dios mio... - Dijo Stevie, contemplando aquella imagen.
- Impresionante, ¿verdad? Lo han descubierto Ron, Hermione y Harry. - Dijo Fred.
- És... - Añadió George, con una mirada entre espanto y admiración. - Un perro de tres cabezas.
Delante de ellos, un enorme perro con seis orejas, seis ojos y tres bocas resposaba ante ellos, dormido. Ocupaba casi toda la habitación.
- Qué pasada... - Dijo George.
- ¿Como lo han descubierto? - Preguntó Stevie.
- La pregunta... - Dijo Fred, girándose hacia George. - És como no lo hemos descubierto nosotros antes.
Pero no pudieron seguir hablando. El perro se despertó. Stevie dejó escapar un grito ahogado y se quedó congelada, clavada en el suelo por el miedo. Los gemelos Weasley salieron rápidamente, y al darse la vuelta y ver que Stevie no se movía, volvieron a buscarla. Una de las cabezas se dirigia a ella con la boca extremadamente abierta. Los dos hermanos la agararron cada uno por un brazo ya la arrastraron hasta fuera de la sala, y cerraron la puerta, justo a tiempo para que la cabeza del perro no se la tragara de inmediato. Stevie reaccionó, una vez ya fuera de la habiación, y miró a los gemelos, que respiraban con dificultad y se aguantaban apoyaban en las rodillas.
- Gracias. - Dijo.
- No hay de qué. - Dijeron los dos a coro, recuperando poco a poco la respiración.
- Mejor salgamos de aquí.
- Sí, mejor. - Añadió George, mirando la puerta, donde al otro lado, el perro intentaba derrumbarla.
- ¿Qué hacían aquí Ron, Harry y Hermione? - Preguntó Stevie mientras salían de ese tétrico pasillo, y se encaminaban hacia la sala común de Gryffindor.
- No me lo han dicho. - Contestó Fred.
- Yo creo que sé de quien es este monstruo. - Dijo George, asegurándose de que nadie les escuchaba.
- No és un monstruo. - Dijo Stevie severamente.
- Lo siento. Sé de quien es este... Animal. - Rectificó George.
- ¿De quién? - Preguntó Fred.
- Está claro, ¿no? ¿Quién ama a estas criaturas? ¿Qué persona sería la única a la que se le ocurriría cuidar un perro de tres cabezas en una escuela?
Fred y Stevie se miraron. Fred no caía, pero Stevie sí.
- Hagrid...
- Exacto.
- És posible. Pero, ¿no habéis visto lo que tenía debajo? - Los gemelos se miraron y negaron con la cabeza. - Había una trampilla. Ese perro guarda algo.
- Tranquilos. Seguro que para cuando se acabe el curso Harry, Ron y Hermione ya lo han descubierto todo.
Los tres riéron y entraron a la sala común de Gryffindor, que estaba detrá de un cuadro de La Señora Gorda.
Marta se quedó parada al ver llegar a Stevie con George. Y no solo ella. Para entonces, todo Gryffindor sabía que Stevie evitaba a George. Lo que no sabían era porqué. Se habían desatado muchos rumores sobre el porqué de ese tema. <<Dicen que George se metió con ella y con sus padres.>>, <<Dicen que Stevie llamó inmaduros a George y a Fred.>>, <<Dicen aue se odian a muerte.>>... Pero ninguno se acercaba a el verdadero motivo.
Cando entraron, la sala se quedó en silencio, y todos los miraron fijamente. Al sentirse tan incómodos, se fueron a las habitaciones. Marta siguió a Stevie, y detrás de ella también fué Hermione, (que estaba estudiando para los exámenes de dentro de tres meses) y la sala volvió a ser ensordezedora.
Cuando llegaron a la habitación (que estaba vacía) Stevie se estiró en la cama y se lo contó todo a Hermione y Marta. Estas escuchaban atentamente y sin poder creerse lo que su amiga les contaba. Hermione tenía dos años menos que ellas, y todo ese tema le parecía muy exagerado, puesto a que no lo entendía demasiado, pero aún así escuchaba atentamente e intenaba ayudar. Aunque ultimamente tenía varias cosas en la cabeza, con Harry y Ron, así que en cuanto Stevie acabó de explicarlo todo, le deseo suerte para lo que fuera que la necesitara y se fué.
- ¿Qué vas a hacer ahora? - Preguntó Marta.
- No sé.
- Habla con él.
Stevie suspiró. Estaba cansada de escuchar 'habla con él'. Se levantó y dijo:
- Mañana, antes de que empiezen las clases, hablaré con él.
- ¿És la primera vez que te enamoras, verdad?
Stevie asintió.
- Los muggles a esta edad no se enamoran...
- Este no és el mundo muggle, Stevie.
- Lo sé. - Dijo Stevie, cerrando los ojos. - Ya lo sé...
Las chicas empezaron a llegar a las habiaciones, y Stevie se quedó dormida, sin ni siquiera cambiarse de ropa. Todo eso era muy raro para ella.
--
A la mañana siguiente, estaban Lee, Marta, los gemelos y Stevie sentados en la mesa. George y Stevie intercambiaban miradas y sonrisas, pero no hablaban...
George y Fred se dedicaron a tirar magdalenas a la mesa de Slytherin. Harry, Ron y Hermione no estaban. Algo tramaban. Un murmullo se acercaba al castillo, y en pocos segundos todo el Gran Comedor estaba lleno de lechuzas que traían el correo.
Grynwitch llevaba un paquete enorme entre las patas. Parecía imposible que una ave así pudiera cargar con eso. Lo dejó suavemente sobre la mesa, delante de Stevie, que reconoció al instante el paquete. Había una nota que ponía:
Stevie,
Te la dejaste en casa. ¡Sí que te duran mis regalos! Espero que te sea de utilidad este año.
Con cariño,
Abuela Paola.
Fred, George, Lee, Marta, y algunos curiosos se habían puesto en círculo, rodeando a Stevie y a ese misterioso paquete.
- ¿Qué és? - Preguntó Lee.
Stevie sonrió, y abrió con cuidado el paquete. Todos los que estaban alrededor dejaron escapar un <<¡Oh!>> que atrajo a todos los que aún no se habían acercado a curiosear.
- ¡És la nueva Nimbus 2000! - Gritaró alguien.
- ¡És la misma que la de Harry Potter!
- ¿Tu vuelas? - Preguntó Marta.
- Eh... Esto... - Tartamuedaba Stevie.
- ¡Vamos a verlo! - Exclamó Fred, mientras arrastraba a Stevie hacia fuera del comedor y George cogía la escoba e iba detrás suyo. La arrastraron hasta llegar al campo de quiddich. Para su desgracia, el equipo de Slytherin, entre ellos, Malfoy, estaban allí.
- Vaya, vaya. - Dijo Malfoy, caminando hacia ellos. - Pero sí tenemos aquí a los Gryffindores.
Todo el equipo de Slytherin rió. ¿Pero qué gracia tenía lo que había dicho? Esos imbécil se reirían aunque Draco dijera <<Pantufla>>.
Draco miró la escoba de Stevie.
- ¿Acaso sabes volar?
- ¿Acaso te importa? - Respondió ella secamente.
Daco forzó una sonrisa malévola y arrebató a uno de sus "amigos" la escoba. Se subió en ella con un ágil salto y se elevó en el aire. Dió dos vueltas perfectas y bajó elegantemente. Todo el equipo de Slytherin aplaudió.
- ¿Ves? - Dijo Draco, tirándole la escoba al mismo al que antes se la había arrebatado. - Así se vuela.
Stevie se estaba poniendo roja de furia. Localizó en una esquina del campo la caja de las pelotas de quiddich.
- Tú... No sabes... Volar. - Dijo remarcando cada vez más fuerte las palabras Draco. - Y tú padre tampoco.
Stevie ya no pudo más. Agarró la escoba que sostenía George se subió en ella aún más ágilmente que Draco y se elebó rapidísimamente en el aire. Como un rayo, se dirigió hacia la caja de pelotas y con un golpe seco, sin ni siquiera parar, abrió la caja. Dos bludgers salieron disparadas hacia ella, y ella las esquivó limpiamente. Las bludgers són bolas que persiquen a los jugadores con la intención de tirarlos de las escobas. Volvió a la caja y esta vez sacó la quaffle, que és la pelota con la que sé marca, y la lanzó al aire, arriba, muy arriba. Velozmente, y ante la mirada atónita de los de Gryffindor y Slytherin, la golpeó, y desde la otra punta del campo, (algo nunca visto) la lanzó contra la portería. La pelota cruzó todo el campo rapidísimamente y atravesó el arco. En un partido, hubieran sido treinta puntos. Stevie voló muy veloz hacia la pelota que estaba cayendo, la cogió, dió una ágil vuelta y volvió a donde estaba todos. Se paro delante de Draco, bajó de la escoba, y le apretó la pelota contra el pecho. Mirándole a los ojos orgullosa y venzedoramente, simplemente dijo:
- Treinta puntos para Gryffindor.
Y sin añadir nada más, y dejando la escoba en manos de George, se fué del campo, con una sonrisa en la cara.
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