diumenge, 27 de gener del 2013

CAPÍTULO 14♥.


CAPÍTULO 14~ O MÍO O DE NADIE: 
Stevie le contó a Hermione y a Marta lo que havía sucedido, y estas no daban crédito a lo que sus oídos escuchaban: 
- Stevie, ¿seguro que no viste mal? - Preguntó Marta. 
Stevie había parado de llorar, pero seguía sollozando y reteniendo las ganas de no volver a hacerlo. Al escuchar aquella pregunta miró desafiadamente a Marta, y dijo: 
- Ah, sí, claro. Seguro que ví mal. Seguramente estaba buscando en su boca la varita, que la ha perdido. ¡No, no, mejor aún! Le picaban los labios y le daba pereza levantar las manos para rascarse. ¡La estaba besando! ¿Cómo se puede ver mal eso? 
Marta sabía que Stevie tenía razón, así que simplemente se quedó en silencio. Hermione observaba, y dijo: 
- Vamos, a la cama. És tarde, te vendrá bien descansar. 
- Sí, tienes razón. 
Stevie y Marta se estiraron en sus camas y Hermione se fué con Harry y Ron, que seguían en la Sala Común. 

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George seguía en la puerta. Esta se abrió, y de ella salió Fred. 
- ¿Estás bien, hermanito? - George negó con la cabeza. - Vamos, no te preocupes. Todo esto ha sido culpa de... De la que se está acercando por allí. 
Rocío llegaba en esos momentos por el pasillo. George se levantó enfadado: 
- ¿Por qué has echo eso? 
- No te entiendo. - Rocío se hizo la tonta mientras se tocaba las puntas del cabello. - ¿A qué te refieres? 
- ¿Por qué me has besado? - George estaba muy enfadado. 
- Ah, eso. La respuesta és fácil. ¿Yo te gusto? 
- Por supuesto que no. - George dijo esa frase con un poco de repugnancia. ¿A él? ¿Gustarle aquella arrogante? Realmente tendría de estar en Slytherin. 
- Pués ya está, querido. - George seguía sin entender. - Ay, a ver. No te gusto, y eso no me había pasado nunca. Está bien, puedo aceptarlo, pero si no estás conmigo, no estarás con nadie. - George rió irónicamente. 
- ¿Y que vas a hacer? ¿Besarme cada vez que salga con una chica? 
- Ay, George. Que incrédulo eres. ¿No lo entiendes? Si no te he gustado yo, no te va a gustar nadie más. Estás enamorado de Stevie, y tu destino és estarlo hasta que te mueras. Y ella, después de esto, ya no querrá saber nada más contigo. 
- Eres... 
Fred se levantó y le tapó la boca a Fred. Dijo la contraseña y entró, con Rocío detrás. Esta se puso de inmediato a hablar con sus amigas. George y Fred subieron a los dormitorios. 
- Todo se va a arreglar, ya verás. - Dijo Fred. 
- Sí, tio. - Le habían contado toda la historia a Lee. - Stevie tiene cabeza, se dará cuenta de que la quieres. 
- ¿Y si no sé da cuenta? - Preguntó George levantando la cabeza. 
- Jo, pues mala suerte, tio. - Fred le dió una colleja a Lee. - ¡¿Qué?!
Con un gesto le indicó callar. George se estiró en la cama, pero por más que lo intentaba, no podía dormir. Lo había echado todo a perder. 

Durante el próximo mes Stevie y George no se hablaron. Pudieron vivir con ello, pero se echaban de menos. 
Por la tarde, al salir de clase de Pociones, George se acercó a Stevie, y para sopresa de él, ella no se fué. George quería arreglar las cosas. Sabía que no volverían a salir juntos, pero al menos, quería quedar como amigos. No soportaría otro mes sin hablar con ella. 
- Esto, Stevie... - No pudo continuar la frase.
- No digas nada. - Ella le alargó la mano. Este la estrechó. - Amigos. 
George sonrió de alivio. ¡Qué facil! Lo que él no sabía era que todo había sido gracias a Fred y a Marta, que habían estado hablando con ella, y explicándoselo todo. Como ella aún no lo veía del todo claro, prefería quedar con George solo como amigos. 
Stevie se dió la vuelta con una sonrisa y se fué. También ella lamentaba todo eso, y es que ella, no podía evitarlo, pero seguía enamorada de George. 

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El final del curso llegó muy rápido para ellos. Una noticia recorría la escuela en esos días, y no se hablaba de otra cosa: Uno de los profesores de primer curso de Hogwarts, llamado Quirrel, había estado manteniendo dentro de su cuerpo a Voldemort. Harry se enfrentó a él, y ganó. Quirrel murió, y Voldemort ahora sigue destruido, y en busca de un nuevo cuerpo. 
- Muy fuerte, realmente fuerte. - Decía Lee. Estaban todos en el Gran Comedor, ya que era el último dia de curso, y estaban celebrando la Ceremonia de las Casas. Por fin sabrían que casa había conseguido más puntos, llevándose así la Copa. 
- ¿Y nadie se dió cuenta? - Preguntó Stevie. 
- No. - Dijo George. - Nadie. Pero que extraño... Ron no nos contó nada, ¿verdad, Fred? 
- Nada de nada. - Fred fingió indignación. Tenía a Ron al lado. Este estaba hablando con Stevie y Harry. Le dió un pequeño golpe en la espalda y este se giró. - Muy mal, Ron. Pensaba que teníamos confianza. 
- Fred, cállate. 
Ron les volvió a dar la espalada, y siguió hablando con Hermione y Harry. Stevie escuchó que hablaban de que la Copa de las Casas la ganaría Slytherin, ya que ellos tres habían echo perder muchos puntos a Gryffindor a lo largo del año. Por no mencionar todos los que habían echo perder Fred y George con sus bromas... Aunque, durante este año, más Fred. George había tenido la cabeza en otra parte, y Stevie sabía porqué. 
El ruido del Gran Comedor cesó cuando Dumbledore se levantó. Stevie entonces se acordó. Durante todo el año se había olvidado porqué estaba allí. Dumbledore era su abuelo... Había pasado todo el año, y ella aún no había hablado ni un momento a solas con él. Quizás fuera mejor así. Su abuela le había pedido discrepción. Por otra parte, Stevie estaba muy orgullosa de sus avanzes como bruja. Hermione la había ayudado mucho a pesar de que ella estaba muy liada. Stevie había ganado en las clases algún que otro punto para Gryffindor. 
Dumbledore dió unas cuantas palmadas para acabar de silenciar del todo la clase. 
- Queridos alumnos, - comenzó a decir. - este curso a llegado a su fin. Espero veros a todos el año que viene, con el mismo entusiasmo con el que habéis estado este. Y ahora, sin haceros esperar más, anunciaré los puestos en la Copa de las Casas.
Todo el comedor se quedó callado. Dumbledore se aclaró la gargante y dijo:
- ¡En cuarto lugar, con trescientos doce puntos, Gryffindor! - La mesa de Gryffindor aplaudió sin entusiasmo, con las risas de Slytherin de fondo. - ¡En tercer lugar, con trescientos cincuenta y dos, Hufflepuff! - Esta vez los aplausos de fueron más potentes, y las risas de Slytherin más silenciosas. - ¡En segundo puesto, con cuatrocientos veintiséis, Ravenclaw! - La mesa de Ravenclaw estalló en aplausos. Draco Malfoy miraba con impaciencia a Dumbledore, agarrando fuerte su copa, esperando con ansias lo que estaba a punto de decir el director: ¡Y en primer lugar, con cuatrocientos setenta y dos... Slytherin!
La mesa de Slytherin estalló en fuertes aplausos. Draco gritaba como nunca. Era una visión repugnante para los de Gryffindor, de los cuales nadie aplaudió. A pesar de que solo aplaudian los de Slytherin, las aclamaciones eran más fuertes que todos los anteriores.
Aparecieron, colgando del techo, varias banderas con los colores y el escudo de Slytherin, verde y plata y una serpiente, y ondeaban como si dentro del Gran Comedor hiciera viento.
- Sí, sí, muy bien Slytherin... - Continuó Dumbledore. - Sin embarbo, los acontecimientos seguidos deben ser tomados en cuenta.
Slytherin calló. Dumbledore otorgó puntos a Ron, a Harry, a Hermione por todo lo que había pasado con Quirrell y Voldemort, y para sorpresa de todos, también a Neville Longbottom, un chico de primero que al parecer, se había enfrentado a Ron, Harry y Hermione para que estos no siguieran haciendo de las suyas y no hicieran perder más puntos a Gryffindor. Gracias a los puntos otorgados a Longbottom, Gryffindor quedaba en primer lugar.
Draco ardía de rabia. Los colores de las banderas cambiaron a rojo y amarillo, y la serpiente pasó a ser un dorado león, ya que esos eran los colores y el escudo de Gryffindor.
Toda la mesa estalló en aplausos, igual que Ravenclaw y Hufflepuff, que estaban muy contentos de que no ubiera sido Slytherin quien ganara, por séptimo año consecutivo, la copa de las casas.
Stevie estaba radiante de felicidad y George se alegraba de verla así. Él y Fred cantaban una canción muy poco entendible entre todos los murmullos de la gente, pero que se sabía que iba dedicada a Slytherin.
Entonces fué cuando Stevie abrazó, casi sin querer a George. Este le devolvió el abrazo, y los dos pensaron lo mismo:
Como se extrañarían el uno al otro durante esos tres meses de vacaciones.



















































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