CAPÍTULO 1~ ¡FELIZ 15 CUMPLEAÑOS!
El segundo año en Hogwarts para Stevie no fué absolutamente nada especial. Es más, lo pasó un poco mal. George y ella no adelantaron nada. Para desgracia de Stevie, parecía que a George ya no le gustara. Y eso le dolía. Mucho.
Volvió a haber un lio tremendo con Harry y Voldemort. Pero nadie le llamaba Voldemort. El miedo que tenían hacia El Señor Tenembroso causaba que tubieran pánico incluso de nombrar su nombre. Todos le llamaban El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, o Quién-Tú-Sabes. Resultaba extraño llamarle así. El caso és que había un basilisco encerrado en una cámara secreta del castillo. Un basilisco és un animal, parecido a una serpiente gigante, que te mata si te mira a los ojos. Varios alumnos lo habían visto, pero, al no mirarle fijamente a los ojos, solo se quedaron petrificados... Uno de ellos fué Hermione. El 'recuerdo' de Voldemort, encerrado en un diario, secuestró en la Cámara de los Secretos a Ginny, la hermana pequeña de George, y Harry la rescató. En realidad Stevie no sabía demasiado bien lo que sucedió, pero más o menos fué así. Durante el tiempo en el que Ginny estubo secuestrada, Stevie fué un gran apoyo para George. Y obviamente para Fred, Ron y Percy.
A pesar de eso, todo el resto del año fué muy normal entre George y Stevie. Pero ahora ambos empezaban quinto curso. Y Stevie notaba dentro de ella, que este año sería diferente. Y en realidad, no se equivocaba.
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Stevie se levantó vagamente. Una voz la llamó; Su abuela.
- ¡STEVIE! - Gritó.
- ¡Ya bajo!
Se puso las zapatillas, se estiró la camiseta y se apartó el pelo de la cara. Abrió la puerta y bajó las escaleras a saltirones. Su abuela la esperaba abajo con la mesa llena de galletas, chocolate, tortitas...
En una esquina de la mesa había una grande montaña de cartas y paquetes. Su abuela tenía una sonrisa en la cara.
- ¡Felicidades! - Gritó esta con los brazos abiertos.
Stevie la abrazó con fuerzas y volvió a contemplar el montoncito de cartas que había en la mesa.
- ¿Qué són?
- ¿Qué van a ser? ¡Són tus felicitaciones! Hay de mucha gente... Voy a calentar la leche, mientras ábrelas.
Su abuela le pasó la mano por la cabeza y Stevie le dedicó una sonrisa. Cuando Paola se encerró en la cocina, Stevie cogió vacilante las cartas y abrió la primera. Venía con un pequeño paquete; Era de Hermione.
Querida Stevie,
¡Felicidades! Disfruta mucho de tus quince años.
Falta poco ya para vernos, ¿eh? ¡Te echo de menos!
Este año en Hogwarts yo también podré ir a Hogsmade,
me hace mucha ilusión. El regalo que te he echo
me ha costado mucho de encontrar, ¡espero
que te guste! En el paquete incluyo una
nota en la que te cuento como se usa.
Nos vemos pronto,
Hermione.
Stevie sonrió y cogió el pequeño paquete y lo abrió. Era una pulsera. Parecía de plástico, pero tenía un tacto suave... Era brillante. Se la colocó y, mágicamente, la pulsera se encogió hasta adaptarse perfectamente a su muñeca. Era muy cómoda, parecía que no llevara nada. Stevie miró la nota que venía en el paquete:
És una pulsera de emociones, canvia de color según
el estado de emoción de la persona que lo lleva.
Rojo: Enamorado.
Azul: Feliz.
Verde: Enfadado.
Amarillo: Triste.
¡Espero que le saques utilidad!
Hermione.
En esos momentos, a Stevie no se le ocurrió que utilidad podía sacarle a la pulsera, pero aún así, agradecía el detalle, y le gustaba bastante.
Agarró la siguiente carta, que parecía de Ron. Era extraño porque Ron y ella tampoco eran demasiado amigos. És decir, sí que lo eran, pero no hablaban tanto como Stevie lo hacía con Harry y Hermione. La carta decía:
Querida Stevie,
Ví en mi calendario mágico que hoy era tu cumpleaños,
y me parecía bien hacerte un regalo.
¡Felicidades! Fred me ha dicho que cumples 15.
Ellos los cumplieron en Julio y están más insoportables
que nunca, espero que tú no te vuelvas como ellos, y
sigas igual de simpática que el año pasado.
Siento la cutréz de mi regalo, pero andamos algo
mal de dinero. Espero que pases un buen día.
Nos vemos pronto,
Ron.
Stevie sonrió de nuevo y cogió el paquete de Ron. Era algo más grande que él de Hermione, pero no mucho. Lo abrió y se encontró con un cadena de plata, muy fina. En ella había un colgante... Era un conejo, también de plata. Era realmente bonito, y no le parecía nada cutre. Leyó medio en voz alta la nota que había pegada.
És un amuleto. Percy dice que no funciona,
pero aún así me pareció que te gustaría.
La tienda era realmente curiosa. Le decías
al hombre a que persona se lo querías
regalar y él te daba el colgante que, en
teoría, mejor le iba. Me dió este para tí.
Espero que te guste.
Ron.
Stevie se puso el collar, y este, igual que la pulsera, se le ajustó perfectamente al cuello. No lo notaba. Realmente era como si no llevara nada en el cuello. Cogió la siguiente carta; Harry. ¡Oh, Madre Mía! ¡Se le había olvidado! ¡También era el cumpleaños de Harry! Sin abrir la carta subió corriendo las escaleras y cogió el regalo que tenía preparado para él, junto con la cara que había escribido dos días antes. Le dió la carta con el paquete a Grynwitch y este emprendió el vuelo de inmediato. ¡Uf, menos mal! Stevie le había comprado a Harry una cera para encerar la escoba, y que vaya más ligera por el aire. La mejor cera para escobas del mercado.
Su abuela había vuelto, pero se volvió a ir para hacer huevos revueltos. No hacía falta ser un linze para darse cuenta de que Paola le estaba dejando intimidad a Stevie para leer las cartas. Esta agarró de nuevo la carta de Harry y la abrió.
¡Felicidades, Stevie!
Los Dursley no me dejan escribir cartas,
así que no sé si podré lograr que te llegue,
pero lo intentaré. Como tampoco me
dejan salir a comprar, y mucho menos al
Callejón Diagón, no he podido comprarte
nada. Así que te doy el dinero para que te
compres tú lo que quieras. Realmente lo lamento.
Con cariño,
Harry.
Stevie abrió el paquetito de Harry y en el habían 10 galeones. Era mucho para ella, y se lo agradecía muchísimo.
La siguiente carta era de Marta.
¡Vieja, Stevie!
¡Ya tienes 15! Que mayor...
Mi regalo sé que te va a gustar,
porque te conozco.
No tengo mucho tiempo, así
que ya te felicitaré mejor cuando te vea
en Hogwarts.
Muchos abrazos,
Marta.
Esa carta era muy típica de Marta. Si ni hubiera estado firmada, hubiera sabido que era de ella. Su paquete contenía unos preciosos vaqueros oscuros desgastados. Marta sabía que le encantan. Stevie dejó los vaqueros cuidadosamente en la silla. Quedaban dos cartas, prro solo una llevaba paquete. Abrió primero esa; Los gemelos.
Querida Stevie,
Te mandamos una carta los dos juntos
porque el regalo és de parte de los dos,
y no tenemos dinero para pagar dos regalos.
Sabemso que Ron te ha dicho que
estamos insoportables, pero no és verdad.
Seguimos igual de adorables que siempre.
Esperamos que te guste el regalo.
Con buenas intenciones,
Fred y George.
El paquete era bastante grande, y Stevie pensó que se habían necesitado todas las lechuzas de los Weasley para lograr traerlo. Se sintió bien. Lo abrió con cuidado. Era un kit completo de Sortilegios Weasley, los productos de bromas que creaban ellos dos. Tenía de todo; Bombas fétidas, piedras de la oscuridad, chicles de pegamento... De todo. Pegada había otra nota que hizo reír a Stevie:
No lo uses con nosotros, eh.
Lo dejó a un lado y abrió la última carta. Se quedó congelada: George.
Querida Stevie,
Fred no sabe que te envío esta carta,
así que cuando nos veamos no la nombres,
por favor. Se reiría de mí. Yo también lo haría.
Solo quería felicitarte por mi cuenta y decirte
que te echo bastante de menos. No he podido
comprarte un regalo por mi cuenta, pero fuí
yo quien escogió los Sortilegios que metimos
en el kit. Espero verte pronto.
Un beso,
George.
Stevie se releyó la carta varias veces, sin dejar de sonreír. La estrechó fuerte contra el pecho, y entonces vió que quedaba otra carta. Otra carta que ella no había visto, y posiblemente era la más importante. La cogió y la abrió: Sus padres.
Querida hija,
Sentimos no estar contigo en estos momentos,
pero tenemos buenas noticias. Durante este año,
¡volveremos una temporada a casa! Tenemos que
ir a hacer una conferencia a Hogwarts. ¡Por fin
te veremos! Tenemos infinitas ganas.
Nuestro regalo esperamos que te haga más corta
la espera.
Te queremos,
Papá y mamá.
Stevie no se lo podía creer. ¡Vendrían! ¡Los vería! ¡Después de tanto tiempo...! A Stevie le entraron ganas de llorar, pero se retuvo; no era el momento. Paola entró de nuevo con muchísimos huevos revueltos en un plato. Ella sonrió; Lo sabía. Stevie se lanzó a sus brazos y la abrazó con fuerzas.
Realmente, ese año sería el mejor de su vida.
Lo mismo de siempre, me encanta.
ResponEliminay respecto a mi historia... Estoy algo mala con fiebre, el siguiente cap te retrasará un poco :S
Era para avisar ^^
http://www.potterfics.com/historias/128132
un besitto
Siin problemas!:D
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