dimarts, 22 de gener del 2013

CAPÍTULO 11♥.


CAPÍTULO 11~ EL ESPEJO OESED: 
¿Como? ¿Le había preguntado lo que pensaba que le había preguntado? Mejor asegurarse...
- ¿Qué...? - Preguntó él. 
- Por favor, no me hagas repetirlo. - Seguían mirándose a los ojos. Ambos luchaban para no apartar la mirada, y esque en realidad, no querían hacerlo. - Responde. 
George se lo pensó un momento. Si le dice la verdad, ¿pensará mal de él? No. No lo hará. Ella no és como las otras. Con ella és con la única persona que siente que puede ser sincero. Así que dijo: 
- No. - Stevie lo miró más profundamente. - Nunca. 
- Si alguien te besa... - Dijo Stevie, sin dejar de mirarle a los ojos. - Quiero que ese alguien te quiera de verdad. 
Entonces se acercó a él. George no se movía, y es que él quería que pasara lo que estaba a punto de pasar. También él se acercó a ella. Estaban a poca distancia el uno del otro, pero iban muy lentos. Combinaban miradas a los ojos y a los labios del otro. Estaban muy cerca, mucho... Y entonces... 
- ¡Stevie! - Se separaron inmediatamente. Marta, Fred, Hermione, Harry, Ron, Lee y todos los del equipo de quiddich de Gryffindor entraron en la sala común rápidamente. Eran tantos que en pocos segundos tenían a Stevie (y a George) rodeados.
- ¿Estás bien? - Preguntó Ron. 
- Juro que voy a matar a Draco. - Añadió Harry. Stevie sonrió. 
- Estoy bien, enserio. No pasa nada. - Añadió ella con una sonrisa. No parecieron muy convencidos.
- Todo lo que dijo Draco no és verdad, y lo sabes. 
- Algo sí. Mis padres no están conmigo. Casi ni los conozco. La última vez que los vi tenía tres años. 
- Pero no te han canviado por dinero. Lo hacen para que tú puedas ser feliz. 
- Sí, lo sé. - Stevie forzó una sonrisa y se levantó del sofá en el que estaba sentada con George. George hizo lo mismo. 
- Estoy cansada, me voy a dormir. Gracias chicos, enserio, pero estoy bien. 
Y subió las escaleras. Marta con ella.  El equipo de quiddich se fué de nuevo de la sala común, y Harry Ron y Hermione también. 
George y Fred no. George se dejó caer de nuevo en el sofá, suspirando. 
- Ahora cuéntame... ¿Qué ha pasado antes de que llegásemos? 
George miró a su hermano, y volvió a suspirar. Le contó lo que había pasado. Todo. Lo que no sabían esque unos metros más arriba Stevie le estaba contando lo mismo a Marta. Hace una semana que ella también lo sabe. 
- Vaya, parece que hemos interrumpido en el peor momento. - Dijo con lástima Marta. 
- No, no creas. Creo que no debería haver pasado. 
- ¿Pero porqué dices eso? 
- Porque estoy segura de que no le gusto. Enserio. No lo conoces tanto como yo. Sé como és, se como habla de las chicas. Solo ve el físico... Y yo no quiero eso. 
Marta miró a su amiga con lástima. Sabía que Stevie tenía razón. Sabía que George era de esa clase de personas. Tiene un gran corazón, pero no veía mas allá del rostro. Aunque estaba segura, y podría poner la mano en el fuego, que George le gustaba de verdad Stevie. Y Fred también. Y es que, sin que ellos lo supieran, Marta y Fred habían estado hablando de ese tema a escondidas. Porque si se enteraban, los matarían. 

--

Pasaron los días y Stevie evitaba a George de una manera impresionante. Estaba muerta de vergüenza por haver intentado besarle. Él, por otro lado, solo quería estar con ella. Y es que, sin darse cuenta, se había acabado enamorando.
 Fred, Lee y George estaban en la sala común de Gryffindor cuando Lee se fué ha hablar con unos amigos fuera. Fred cogió a George del brazo. 
- Debes hablar con ella. Está muerta de vergüenza. 
- ¿Y que le digo? 
- La verdad. 
- Quieres decir... 
- Sí. Debes decirle que estás enamorado de ella. 
- Ni hablar. 
- Pero bueno... ¿No te das cuenta? Está pillada de tí. ¿Qué más pruebas quieres? ¡Intentó besarte! 
George suspiró. 
- ¿Y qué le digo? 
- Lo que te salga en ese momento. No te lo puedo decir yo. 
- Bueno, ¿pero como voy a hablar con ella, si cada vez que me acerco me evita?
- Búscate la vida. Pero hazlo. 
Fred se fué. Por primera vez, se estaba cabreando con George. Sabía lo mal que lo pasaba Stevie; Marta se lo contaba. Y a pesar de que él sabía perfectamente que Stevie le quería, no hacía nada. 
George sabía que Fred tenía razón... Era hora de hacer algo. De demostrarle lo que la quiere. Merece saberlo. Así que, con pasó firme, salió de la sala común de Gryffindor, en busca de Stevie. 

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Se pasó toda la tarde del sabado buscándola. No la encontró. Parecía que supiera cuando se acercaba y se fuera. Cansado de buscarla, ante las miradas de los demás estudiantes que no podían creer ver a George sin su hermano gemelo. En realidad, nadie recordaba haverlos visto separados. 
Cuando ya se cansó, se fué a la sala común de Gryffindor para descansar... Y allí la vió. ¡Había estado allí todo el rato! Increíble. Menuda pérdida de tiempo... Pero no era momento de lamentarse. Se acercó a ella. Ella no lo había visto. Estaba sola, leyendo un libro, en un sillón en una esquina de la sala. Se acercó más, y entonces ella lo vió. Levantó la cabeza del libro y abrió mucho los ojos. Instantáneamente cerró el libro y se levantó, dispuesta para irse. George la detuvo: 
- No, espera por favor. 
Ella no contestaba. Solo intentaba escaparse, ya que George la agarraba con sus brazos. Al final ella consiguió escaparse y salió rápidamente de la sala común de Gryffindor. George trás ella. Los pasillos estaban vacíos. 
- ¡Stevie! ¡Espera, por favor! ¡Necesito hablar contigo! 
Ella seguía sin contestar. Corrieron durante bastante rato por los pasillos vacíos de Hogwarts. Ya era bastante tarde, así que todos estaban en las salas comunes de sus casas. 
Stevie vió una puerta y entró. Mierda. Era una habitación. Vacía y oscura. Parecía una vieja clase abandonada. Las sillas y las mesas estaban apiladas en las paredes. Se dió la vuelta para seguir huyendo, pero ya era tarde, George ya estaba allí, entró y cerró la puerta detrás de él.
- Déjame salir. - Dijo Stevie secamente. 
- No. No hasta que me digas que te pasa. 
- Mira, siento haver intentado besarte, ¿Vale? Lo siento. No debí hacerlo. Ahora déjame salir. 
- No, hasta que no me dejes hablar, y decir lo que realmente pasa. 
Stevie puso los ojos en blanco y le dió la espalda. Caminó por la sala... Y entonces lo vió. En la pared había un espejo. Un espejo extraño. Con un marco dorado donde había algo que castaba bastante leer. Stevie se fijó mejor... 
- Oesed...- Leyó Stevie, girándose hacia George. Parecía que el espejo les hubiera echo olvidar porqué estaban allí. - ¿Qué és? 
- No tengo ni idea... 
George se acercó con ella y se pararon delante del espejo. Entonces Stevie se acordó. 
- ¡Oesed! ¡És verdad! Recuerdo que Hermione me habló de él. És un espejo que te muestra tus más profundos deseos. 
- ¡Que pasada! 
- No tanta. Algunas personas se han muerto delante del espejo por querer seguir viéndose a sí mismos cumpliendo sus deseos... 
George miró a Stevie. Esta prefirió no hacerlo. Entonces él se apartó de delante del espejo y dijo: 
- ¿Qué ves? 
- ¿Como? 
- En el espejo, ¿Qué ves? 
Stevie se colocó en el centro del espejo... Se quedó clavada en el suelo al ver esa imgen reflejada en el cristal... 
- ¿Y bien? - Preguntó George. Esta no contestó. Se apartó de delante del espejo y dijo: 
- Ponte tú. 
George se puso de delante... Y vió la misma imagen. 
Estaba él, y a su lado tenía a Stevie. Le abrazaba. Muy fuerte. Entonces, Stevie, para comprobar su sospecha de que el reflejo que veían era el mismo, preguntó: 
- ¿Qué ves? 
Él no contestó. Stevie cogió aire. 
- ¿Salgo yo? 
- Sí. - Respondió con un hilo de voz George, trás pensarselo un instante. 
Stevie caminó, y se colocó al lado de George, delante del espejo. George és cuatro o cinco centímetros más alto. Cuando los dos se colocaron en el centro del espejo.... Salió de nuevo la imagen, solo que esta vez, los dos la veían exactamente igual. 
Se estaban besando. El beso duró un par de segundos, y luego se quedaron abrazados. 
Stevie y George se miraron... Entonces fué cuando George apartó a Stevie del espejo, y la llevó a la pared. Le agarró la cara con una mano y se juntó a ella. Rozó su nariz con la de Stevie de nuevo, y la miró profundamente a los ojos, que quedaban algo separados por la diferencia de altura. Stevie, casi sin quererlo, agarró su espalda con los brazos. Muy cerca, Con un susurro, George dijo: 
- No quiero tener que consumirme delante del espejo para ver eso. 
Stevie no apartó la mirada ni un segundo, y juntándose un poco más a George, contestó: 
- Yo tampoco. 
Se acercaron los dos aún más, muy lentamente, y cuando solo quedaban pocos milímetros de diferencia entre sus labios, George la detubo con su otra mano, y añadió: 
- Te quiero. 
Y la besó. Fué un beso rápido, pero para los dos fué eterno. Entonces siguieron mirándose a los ojos, sin decir nada, sin moverse... Hasta que Stevie, rodeó el cuello de George con sus brazos y saltó con fuerza hasta sus labios, besándole de nuevo, esta vez, mucho más lento, más largo. George rodeó su cintura con los brazos, mientras ella seguía colgada de su cuello. 
Lo habían consegido. 












































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