dissabte, 26 de gener del 2013

CAPÍTULO 13♥.


CAPÍTULO 13~ TRES SÓN MULTITUD: 
Pocos minutos después de que Stevie llegara a la sala común de Gryffindor, lo hizo todo el resto del equipo de quiddich, junto con los curiosos del Gran Comedor que habían estado cotilleando desde entonces. 
- ¡A sido impresionante! - Gritó Fred. 
- ¡Sí, sí! ¡Una pasada! - Añadió Seamus Finnigan. 
- ¡Alucinante! - Recalcó Neville Longbottom. 
Stevie se sonrojó bastante. 
- ¡Deberías apuntarte al equipo de quiddich! - Soltó Fred. Parecía que el resto de la gente opinaba lo mismo. 
- ¿Tú crees? 
- ¡Por supuesto! 
George estaba intentando llegar con dificultad hasta Stevie entre la multitud. Cuando consigió llegar, pasó algo que a Stevie no le gustó. 
Rocío Meicright pasó por delante de George y le miró parpadeando muy seguidamente y insinuosamente. George se la quedó mirando hasta que esta desapareció en la multitud. Rocío tenía el pelo castaño y por los hombros, muy liso. Tenía unos ojos azules muy grandes con una peca al lado del derecho. Era realmente guapa, y muy alta. Se decía por allí que ella y Stevie eran las más guapas de tercer curso, entre las cuatro casas. 
- Ten cuidado. - Escuchó decir a Marta, que estaba a su lado, y había visto lo mismo que ella. - Rocío Meicright le tira los trastos a George desde hace mucho. Y siempre que le ha tirado los trastos a algún chico, ha acabado conquistándolo. 
- George no caerá en eso. Seguro. - Dijo Stevie con una sonrisa, intentando parecer más convincente, pero de echo, hasta ella estaba algo insegura. De reojo miraba a Rocío, que estaba en un rincón con sus amigas, soltando risillas tontas y cuchicheando mientras miraban a George. A Stevie eso le superaba. Y que ubiera veinte personas a su alrededor hablándole no ayudaba mucho. Se estaba empezando a marear, así que se despidió de todos y subió a la habitación. Era bastante tarde, y no tardaron en subir el resto de chicas. 

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En el dormitorio de los chicos de tercer curso estaban George y Fred, con ambas camas al lado la una de la otra. 
- George... - Dijo Fred en un susurro, después de comprobar que todos se habían dormido. 
- ¿...Qué? - Contestó su gemelo, que estaba a punto de quedarse dormido también. 
- No te dejes engañar por Rocío. 
Esa frase hizo desvelar a George, al cual su voz ya sonaba completamente despierta. 
- ¿A qué te refieres? 
- Ya lo sabes, hermanito. Esa chica va detrás de tí... Realmente no lo entiendo. Tienes a las dos chicas más guapas del curso detrás de tí. ¡Y somos gemelos! No tiene lógica alguna. Además, soy más guapo que tú. En fin, no te dejes enganchar por ella. 
- A mi me husta Stevie. 
- No hace falta que te guste Rocío para que te acabe enganchando. ¿Te acuerdas de Tommy? 
- ¿El niño que el año pasado salió con Rocío y tuvo que irse de Hogwarts? 
- El mismo. Nadie sabe porqué se fué. Solo se sabe que estaba felizmente saliendo con Rocío, y un día, se fué de la escuela. Así. De golpe. 
- Qué exagerada és la gente... Les gusta inventar. 
- Sí, sí. Pero tú ves con cuidado. Esa chica tiene muchos encantos para conseguir lo que quiere. 
- ¿Puedo dormir? 
- Vale, pero acuerdate de lo que te he dicho. 
- Que síiii. 
Y en dos minutos, los dos ya se habían dormido. Lo que no sabía George, es que Fred tenía más razón de lo que pensaba. 

Durante las vacaciones de Navidad, los Weasley, Harry y Stevie se quedaron en Hogwarts junto a algunos alumnos más. Hermione se fué con sus padres muggles de vacaciones. 
George y Stevie hacía dos semanas que salían juntos...Y Rocío seguía ligando con George. Y Stevie seguía de los nervios. Marta le decía que no se preocupara, ya que, aunque días atrás era ella la que le decía que tuviera cuidado, ahora se sentía fatal porque veía a Stevie muy preocupada. Aunque, conociendo a Stevie, lo disimulaba muy bien. 
George y Stevie estaban en la sala común de Gryffindor, con Fred, Lee y Marta. Se veía de lejos que Lee se había pillado de Marta, pero esta no parecía dispuesta a soltarse:
- Vamos, Marta. - Decía Lee, agarrando del brazo a la chica, que intentaba soltarse. - ¿Porqué no quieres ir conmigo en el próximo viaje a Hogsmade?
Hogsmade era el pueblo que había al lado de Hogwarts. El pueblo más mágico que se podía conocer. A partir de tercer curso, (que era en el que estaban ellos) hacían viajes durante los fines de semana para que los alumnos conocieran el pueblo.
- Porque no, Lee. ¡Ay, suéltame el brazo!
George, Stevie y Fred estaban sentados en el sofá, y se reían contemplando la escena que estaban montando sus amigos.
- Bueno, ya me vendrás algún día suplicando que te acompañe al pueblo. - Añadió Lee, soltando por fin a Marta y estirandose la camisa con aire de superioridad.
- Pero mientras no llega ese día, ¿porqué no te encierras en un armario y esperas allí calladito? - Contestó Marta, sentándose en un sillón que había a la derecha del sofá en el que Stevie, George y Fred estaban sentados.
- Eres muy graciosa, Martita. - Replicó Lee, sentándose en el sillón de la izquierda.
- No... Me llames... Martita. - Dijo Marta, que estaba aguantándo las ganas de saltar encima de Lee y extrangularlo.
Todos empezaron a reír de nuevo. Pero la alegría se fué cuando se acercó a ellos Rocío con sus dos amigas, Núria y Andrea.
- Hola, George... Y compañía.
Todos la saludaron con desgana. George quería salir corriendo de allí. Se giró hacía Stevie, que miraba con odio a Rocío. George queria que ese momento acabara ya:
- Esto, ¿Quieres algo, Rocío? - Preguntó.
- Sí. - Contestó ella, sentándose entre el y Stevie, sin mirarla. Stevie casi se cae del sofá. - Tengo un mensaje de Snape. Tenemos que ir a la aula de Pociones, nos quiere hablar de algo... No sé el qué.
Rocío se tocaba el pelo con los dedos y se iba acercando a George, mientras él tiraba para atrás. Stevie se estaba poniendo roja de furia.
- ¿Tú y yo? - Preguntó George, el cual se estaba quedando sin sofá para seguir tirando para atrás. - ¿Para qué?
- No sé. Quizás porque piensa que somos los mejores de la clase.
- ¡Sí, venga! - Soltó riendo Fred, que se había levantado del sofá en cuanto Rocío se había sentado en él. Todos le miraron. Rocío le dirigió una mirada de odio. Este paró de reir de inmediato. - Perdón.
En ese momento, Núria, una chica pelirroja con muchas pecas, que podía pasar perfectamente por una Weasley dijo con voz de pito:
- A lo mejor hos quiere ver porque piensa que hacéis buena pareja. - La frase siguió de una risita tonta.
- Como piensan todos. - Añadió Andrea, con la misma risilla y la misma voz de pito.
- Ya... No creo que Snape nos quiera ver por eso. - Dijo George, tirando de nuevo para atrás.
- Bueno... ¿Porqué no vamos y lo averiguamos? - Rocío se estaba acercando mucho, así que George al final se levantó del sofá. Se puso bien la camisa y dijo: 
- Esto... Vale. - Stevie se quedó perpleja. ¿Como? ¿Realmente iba a ir? - Fred, vámos. 
- Eh, ¡no! - Gritó Rocío, con cara de preocupación, levantándose de golpe del sofá. Enseguida recuperó la sonrisa. - Snape ha dicho que vayamos tu y yo... Solos. 
- Eh... - George miró a Stevie. 
- Puedes ir, tranquilo. No me importa. - Ni ella misma se lo creyó. Pero ya era tarde. Rocío ya estaba sacando de la sala común a George, estirándole del brazo. En dos segundos ya se habían ido, y Andrea y Núria se fueron cuchicheando algo al dormitorio de las chicas. Sin que nadie se diera cuenta, Marta las siguió. 
- Has echo mal. No deverías haber dejado que se fuera. - Dijo Fred, sentándose de nuevo en el sofá, al lado de Stevie. 
- ¿Y que querías que hiciera? No soy su dueña. 
- Te vas a arrepentir. Y a mi hermano estas situaciones no se le dan muy bien. 
Stevie miró a Lee. Este asi tió con la cabeza, dándole la razón a Fred. Stevie se giró hacia Marta, pero no estaba. 
- Eh, ¿Y Marta? 
Justo entonces esta bajó las escaleras que daban al dormitorio de las chicas corriendo, y frenó de golpe al llegar a Stevie. Con dificultad dijo: 
- Stevie... És... És... 
Stevie se impacientaba. 
- És, és, ¿és qué? 
- És una trampa. El profesor Snape no sabe que van la aula. No sabe nada. Rocío lo ha echo para quedarse a solas con George. 
Stevie se quedó callada. 
- ¿Como lo sabes? - Preguntó Lee. 
- Se lo he oído a las pijas. - Contestó ella señalando las escaleras por las que ella acababa de bajar, y minutos antes habían subido las amigas de Rocío. 
Stevie se levantó de un saltó y salió de la sala común. Empezó a correr por los pasillos, hacia la aula de Pociones. 

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George estaba muy incómodo. En varias ocasiones, Rocío había intentado cogerle de la mano. Pero él no quería. 
Llegaron al despacho de Snape, y para sorpresa de George, en vez de llamar a la puerta, Rocío sacó su varita y dijo: 
- ¡Alohomora! - Y la puerta se abrió. 
- ¿Porque no llamas a la puerta? - Preguntó George. Pero Rocío no contestó, simplemente le invitó a pasar. George entró, y ese fué su error. 
Rocío cerró la puerta. La aula estaba vacía. George estaba de espaldas a Rocío, y no vió como ella se le iba acercando por detrás. 
- Oye, Rocío aquí no hay nad... - Pero no pudo acabar la frase. Rocío le dió la vuelta y se lanzó a sus labios. George intentó separarse pero no pudo. Esa chica era más fuerte de lo que parecía. Y cuando pensaba que no podía ser peor, la puerta se abrió de nuevo; Stevie. 
Esta se quedó callada, observando la escena. Cuando George se dió cuenta de que Stevie estaba allí, empujó fuerte a Rocío y logró separarse de ella. Rocío, al darse la vuelta y encontrarse con Stevie... Simplemente sonrió. Con malicia. ¿Realmente esa chica estaba en Gryffindor? 
George no pudo defenderse. Stevie se fué llorando, y George se fué trás ella. Corrieron por pasillos de la escuela, que estaban vacios ya que era muy tarde. Esa escena era parecida a cuando George perseguía a Stevie cuando esta lo ignoraba, y acabaron besándose en esa aula abandonada. Solo que esta vez, no acabarían igual, ni mucho menos. 
- ¡Stevie, por favor, espera! - Suplicaba George. Stevie siguió corriendo, y paró cuando llegaron al retrato de la Señora Gorda, la entrada secreta a la torre Gryffindor. Stevie estaba de espaldas a él. - ¡Stevie, te estás equivocando! 
- ¡¿Qué me estoy equivocando?! - Por fin se giró. Estaba llorando mucho y su voz sonaba desgarradora. - ¡Te estabas besando con Rocío!
- No, no és así. ¡Ella se lanzó! 
- ¡¿Y no podías separarte?! 
- ¡Lo intenté, pero no podía!
- Ah, claro. No podías. ¿Ahora esa pija se ha convertido en King Kong? ¡¿És tan fuerte que no podías separarte de ella?!
- Enserio, te estás equivocando. - George se acercó e intentó tocar a Stevie, pero esta le apartó la mano bruscamente. 
- No me vuelvas a hablar. No quiero volver a hablar contigo. No quiero volver a verte. - Ahora su voz no sonaba enfadada. Sonaba hueca, disgustada... Lo que era mucho peor para George. Si ya le dolía verla llorar, que fuera por culpa suya le mataba por dentro. 
Stevie dijo la contraseña, y antes entrar en la torre, se giró y gritó: 
- ¡Te odio, George Weasley! 
George se quedó solo. 
- ¿Vas a entrar? - Preguntó el cuadro, que seguía abierto. 
George miró dentro. Stevie subió llorando las escaleras y Marta y algunas chicas más subieron al dormitorio con ella. Seguro que Fred le esperaba dentro... Pero él no quería hablar con nadie. Negó con la cabeza y la puerta se cerró. Él se quedó sentado delante. Pensando... Más bien, sabiendo, que todo se había terminado... Para siempre. 
O al menos, eso creía él. 

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