dijous, 17 de gener del 2013

CAPÍTULO 7♥.


CAPÍTULO 7~ ANDÉN 9 3/4: 
Los últimos dos días pasaron bastante normales en La Madrigera. Stevie se había echo muy amiga de Ron, de Ginny, de Fred y de George. Ayudaba mucho a Molly y a Arthur en relación a la casa. Aunque esos dos días habían sido muy emocionantes para ella, tenía muchísimas ganas de ir a Hogwarts. La espera se le había echo inimaginable. Y por fin había llegado el día. Por fin se iba a Hogwarts. 
Toda la família iba arriba y abajo de las escaleras, chocándose los unos con los otros. Stevie y George se habían chocado numerosas veces. En numerosas ocasiones, de frente, lo que causaba que sus caras se juntaran muy cerca, mirándose a los ojos, verdes y azules, durante pocos segundos que a ellos les parecían horas. 
Stevie no había sacado demasiadas cosas del baúl, y no tardó demasiado en meterlo dentro todo de nuevo. 
Salieron sin ninguna dificultad de la casa, con el coche, y en poco tiempo ya habían llegado a la estación. Durante el viaje, George y Fred habían estado jugando con fuegos artificiales que tiraban por la ventana, pero Molly se lo prohibió su cuando derrumbaron el tercer árbol con sus petardos.
Ron estaba medio dormido, Ginny solo hablaba y hablaba y Stevie solo pensaba. Pensaba en el año tan impresionante que estaba a punto de vivir, y estaba más nerviosa que nunca. 
Entonces notó que alguien le tocaba el hombro. A un lado suyo estaba Ron, que estaba dormido, y en el otro...
George.
- Una cosa... - Empezó a decir. - Siento haverte molestado anoche. 
- No, no. No me molestastes. Fué un bonito detalle por tu parte venir a esas horas solo para disculparte. 
George sonrió. Stevie le devolvió la sonrisa. Los dos en silencio. La interminable charla de Ginny había permitido que su conversación no ubiera sido escuchada por el resto de los Weasley. El final del viaje fué como el principio. 

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Por fin llegaron a Londres. La estación de trenes estaba a revosar aquel día. Como se notaba que empezaba el curso. Aunque la verdad, la mayoría de gente que había allí, parecía muggle. Más que nada porque todos miraban su teléfono móbil, e iban vestidos de manera diferente que los magos. Ella vestía de una manera bastante muggle, puesto que ella vivía en un barrio muggle, y no debía destacar. 
En la entrada de la estación se encontraron con Percy, el tercer hijo de Molly. Arthur le había contado a Stevie que ese año Percy era prefecto. Percy era el Weasley más mayor estudiando en Hogwarts. Stevie no sabía cuanto exactamente, pero sabía que le debían faltar pocos años de curso. En esos dos días Stevie no le había visto porque se había ido a casa de un amigo a acabar de prepararlo todo para el nuevo año o algo así. El caso esque todos los Weasley y Stevie entraron juntos a la estación muggle de trenes. 
Al pasar por el andén ocho, Stevie pareció ver un rosto conocido, pero con tanta gente, no pudo fijarse mejor. 
- Oh, Dios. Lleno de muggles, sí. - Dijo Molly. - Aquí és. 
Se pararon ante el muro que deparaba el andén nueve con el del diez. Stevie había oído hablar de como se pasaba del andén nueve muggle al andén nueve y tres cuartos mágico. Consistia en, literalmente, atravesar el muro y aparecer al otro lado en el andén nueve y tres cuartos. Así de simple. Pero como Stevie no lo había echo antes, le daba miedo. 
- Fred, - continuó. - tú primero, vamos. 
- ¡Él no és Fred, soy yo! - Dijo el gemelo de al lado suyo. 
- Enserio, mujer, ¿cómo te puedes llamar "nuestra madre"? 
- Ai, lo siento, George. Vamos. 
Justo antes de pasar, "George" dijo: 
- Era broma. Yo soy Fred. 
Stevie notó que le volvian a dar un golpezito en la espalda. 
- No te preocupes, és fácil, pasa rápido. - Era George. - Te espero al otro lado. - Casi no le da tiempo ha acabar la última frase, pues ya estaba cruzando al otro lado. Detrás de él cruzó Percy. 
- Perdone señora... ¿Como se va al andén nueve y tres cuartos? - Una voz familiar sonó detras suyo. Se giró. ¡No lo podía creer! ¡Era...! 
- ¡Harry! 
- ¡Stevie! 
Los dos se abrazaron muy fuerte, como si fueran amigos desde hacía siglos, y no se hubieran visto en años. 
- ¿Eres Harry? ¿Harry Potter? - Preguntó Ron. 
- Sí. 
- Soy Ron Weasley. Encantado. - Dijo estrechándole la mano, algo brusco, pero a la vez, amablemente. 
- ¿Primer año en Hogwarts? También és el de Ron. - Dijo Molly. - Mira, solo tienes que caminar adelante, y con decisión. Ron irá primero. 
Ron hizo lo mismo que anteriormente habían echo George y Fred, y Stevie y Harry lo observaron atentos. 
- Stevie, ¿porqué no vas tu primera? 
- ¿Yo? Esto... Sí, claro, vale. 
Ante la mirada atenta de Molly, Ginny, Arthur y Harry, empezó a correr hacia el muro. Con decisión, como había dicho Molly. El muro estaba cerca. Ahora aún más. Y ahora más. Y más. Y... 
Cruzó. Solo sintió un cosquilleo dentro suyo.  Al otro lado, la esperaban los gemelos y Ron.  Detrás de Stevie salieron Ginny, Molly y Arthur. Todos empezaron a andar por el andén, hacia la entrada de el tren... Menos George. Él se esperó hasta que Stevie consiguió atar la jaula de Grynwitch (El nombre que le había puesto a la lechuza) a su baúl. Lo consiguió. 
- Lo has echo bien. Yo la primera vez me tropezé y me caí al suelo. 
Stevie rió un poco, y empezaron a andar ellos tambien hacia la entrada del tren. Uno al lado del otro. Muy juntos. 
- ¿Nerviosa? - Stevie suspiró. 
- Más bien. 
- No te preocupes. Lo harás bien. Espero que te pongan en Gryffindor. Me gustaría que estubieras conmigo...
Stevie miro a a los ojos a George. Ninguno de los dos supo interpretar bien esa mirada. Pero él intentó arreglar la frase de todas formas: 
- ... Y con Fred, y Percy, y seguramente Ron... 
- Sí claro, con todos. A mi también me gustaría ir contigo... - Stevie apartó la mirada, con verguenza. - Y con Fred, y Percy, y, ojalá Ron. 
Los dos sonrieron. En Hogwarts había cuatro casas: Gryffindor, Slytherin, Ravenclaw y Hufflepuff. Todos decían que Slytherin era la que peor reputación tenía ya que muchos magos malvDos, entre ellos, Voldemort, habían sido de esa casa. Gryffindor era la casa preferida de Stevie. Por lo visto, todos los Weasley habían estado allí. Las cuatro casas fueron fundadas por los cuatro mejores magos de esa época: Godric Gryffindor, Helga Hufflepuff, Rowena Ravenclaw y Salazar Slytherin. Éste último se fué de Hogwarts trás una disputa con los otros magos. Salazar quería que solo los niños Sangre Pura entraran en Hogwarts. Los hijos de muggles, és decir, los Sangre Sucia, no deberían tener plaza en la escuela. Puesto que todos estaban en contra, sé fué, pero los demás magos fundadores decidieron conservar su casa, con su nombre. Solo los que tienen el mismo pensamiento hacia los muggles que Salazar, desean ir a la casa Slytherin. Ella, por el momento, deseaba ir a Gryffindor. Sus padres habían estudidado allí. 
Llegaron donde estaban los demás Weasley, y subieron arriba de el tren todos sus baúles. 
- Mamá, este año iré en el vagón de prefectos, así que no entraré por aquí. 
- Oh, ¿eres prefecto? ¡Deberías habernoslo dicho, Percy! - Dijo con sarcasmo Fred. 
- Espera, creo que nos lo dijo... - Añadió también con sarcasmo George. 
- Una vez... 
- O dos... 
- Un minuto... 
- Durante todo el verano. 
Los gemelos se rieron, pero Percy no. Simplemente, cogió su baúl, se despidió de sus padres y de su hermana. Y se fué a su 'perfecto vagón de prefectos', como George lo llamaba. 
Entonces, Stevie miró a su derecha, y no pudo creer lo que vió... 
- ¿¡Hermione?! 
- ¡¡¡Steviee!!! 
Una niña, de la misma edad de Ron y Harry, con el pelo un poco más abajo de los hombros y castaño, se acercó a ella coriendo y la abrazó. Todos los hermanos Weasley habían entrado en el tren, solo quedaban fuera Arthur, Molly y Ginny, que estaba llorando por no poder ir ese año ya a Hogwarts, y por tener que esperar al año que viene, por ser demasiado pequeña. 
Hermione fué la vecina de Stevie cuando eran pequeñas, antes de que Hermione se mudara a otro barrio muggle. Habían estado muy unidas, a pesar de que Stevie era dos años mayor. Cuando Hermione sa mudó, por una motivo que Stevie no recuerda, mantuvieron el contacto. Por teléfono y más. 
- ¿Eres bruja? ¡Nunca lo ubiera imaginado! - Dijo Stevie. 
- Pues yo menos de tí. ¡Que calladito te lo tenías! 
Estubieron hablando poco tiempo porque el tren dió aviso de salir en pocos minutos. Aunque esos minutos dieron para mucho. ¡Que caprichoso era el destino! 
Stevie agarró su baúl, con la lechuza atada, y entro en el tren. Dejó el equipaje donde Molly le dijo que se había de dejar y empezó a andar por el estrecho pasillo de el tren, en busca de un sitio libre; ninguno. 
Pasó por delante de un compartimento, y alguién la llamó: 
 - ¡Eh, Stevie! - Era Fred. Con él estaban George y un chico muy moreno de piel con el pelo negro un poco largo y muy rizado. 
- Parece que no quedan compartimentos... ¡Siéntate aquí con nosotros! - Añadió George. Parecía que se le había quitado la verguenza de golpe. 
Stevie, que se había parado en la puerta del compartimento, se inclinó para atrás para ver el interior de los otros, en los que aún no habia mirado. Todos llenos. 
- Esto... Claro. 





























































































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